¿Por qué comemos huevos de chocolate en Pascuas?

Llega Semana Santa y nos volcamos masivamente al cumplimiento de un montón de tradiciones que, pese a su origen cristiano, son también observadas por gente que no practica la religión. ¿De dónde vienen?

Llega Semana Santa y nos volcamos masivamente al cumplimiento de un montón de tradiciones que, pese a su origen cristiano, son también observadas por gente que no practica la religión. Las grandes estrellas de esta época del año son los huevos de Pascua, pero también se destacan los conejos de Pascua y la abstinencia de carne. ¿De dónde vienen estas costumbres?

La Pascua cristiana recuerda la pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo. En este marco, se llama cuaresma a los 40 días previos a esta fecha, que constituye un período de recogimiento, reflexión y ayuno como acto de purificación. También se relacionaba a la carne roja con los pecados, así que para mostrar sacrificio ante Jesucristo, se dejaba de comer carne durante esas semanas.

En los primeros siglos del cristianismo, con los huevos pasaba lo mismo que con la carne: estaban prohibidos. Pero como las gallinas no se atuvieron a la prohibición y los seguían poniendo, la gente los guardaba, los pintaba de colores o los bañaba en cera. Cuando llegaba el domingo de Pascua, terminaba esta veda y se regalaban como un símbolo de fertilidad, de nuevos comienzos y de la renovación de la vida, y se relacionaban con la resurrección de Jesús.

Con el tiempo, sabiamente, a alguien se le ocurrió hacerlos de chocolate. Al principio, a falta de la técnica para hacerlos huecos, eran macizos. En el siglo XIX ya arrancó la costumbre del huevo hueco con confites, golosinas y sorpresas adentro.

Por otra parte, en el hemisferio norte, la Pascua coincide con la primavera, momento en el que los conejos salen de sus madrigueras y comienzan a reproducirse prolíficamente. Entonces, al estar relacionado con la renovación de la vida, este animal comenzó a ser vinculado con la Semana Santa y se convirtió en una habitual figura de chocolate.

El motivo por el que Semana Santa cae en una fecha diferente cada año

Jueves y Viernes Santo, claro está, siempre caen jueves y viernes. Sin embargo, cada año se celebran en una fecha distinta. Esto encuentra sus motivos en la historia del cristianismo.

Todos los sucesos que se recuerdan en Semana Santa ocurrieron en ocasión de la Pascua judía, o Pésaj, que celebra la liberación del pueblo hebreo de su esclavitud en el Antiguo Egipto. La crucifixión ocurrió el domingo posterior a que Jesús se juntara con sus amigos a festejar esta fecha y disfrutar de la famosa última cena. Sin embargo, aunque se puede pensar que las pascuas judía y cristiana coinciden en la fecha, esto no siempre es así.

Los festejos de la pascua judía arrancan, según el calendario hebreo, el 15 de nisán, un mes que coincide aproximadamente con marzo y abril del calendario gregoriano. Como los meses hebreos son lunares, el 15 de cada mes, o sea la mitad, coincide con la luna llena.

Esto supo generar un descalabro de fechas, ya que el calendario hebreo tiene meses lunares y dura 354 días, mientras que el calendario juliano, que es el que se usaba en el Imperio Romano, era solar y tenía 365 días. Entonces, comenzó a haber inconvenientes.

En el año 325 se juntaron los obispos en la hoy ciudad turca de Nicea, en lo que se llamó el Primer Concilio de Nicea. Entre varios otros temas, los eclesiásticos decidieron separar definitivamente a la pascua cristiana de la judía y establecieron que fuera siempre domingo, porque la tradición decía que Jesús había resucitado ese día de la semana.

Para determinar cuál era el domingo de Pascua, se estableció que fuera el primer domingo después de la primera luna llena después del equinoccio de primavera (en el hemisferio norte). Esto hace que, según el año, Semana Santa pueda caer entre el 22 de marzo y el 25 de abril del calendario gregoriano.