Orden judicial, desamparo y una niña en el medio: el drama de una argentina varada en Finlandia

Roxana Quiroga Sollinger denunció en C5N que una decisión de la Justicia argentina la obligó a restituir a su hija de cinco años a su padre en Helsinki. Asegura que viven en situación de calle, sin asistencia médica ni alimentos.

La historia de Roxana Quiroga Sollinger expone un entramado judicial y humano que hoy tiene como escenario final a Finlandia. La mujer relató en C5N que fue obligada por una orden de la Justicia argentina a viajar junto a su hija de cinco años para restituirla a su padre biológico, residente en Helsinki, en un contexto que describió como de total desamparo.

Quiroga conoció a su entonces pareja en 2015, en Alemania. Él había nacido en India. Luego se mudaron a Finlandia, donde iniciaron un tratamiento de fertilidad. En 2020, en plena pandemia, Roxana decidió regresar a la Argentina para que su hija naciera allí. Tras el parto volvió a Europa, pero fue en Finlandia donde, según denunció, comenzaron los episodios de violencia de género.

“Viví en albergues para mujeres en situación de vulnerabilidad”, aseguró. La relación se rompió en noviembre de 2021. “Él me amenazaba todo el tiempo con llevarse a la nena”, afirmó. Ante la falta de respuestas, decidió volver definitivamente a la Argentina con su hija.

La menor no había sido reconocida por su padre al momento de nacer. “Mi hija tiene mi apellido”, explicó. El reconocimiento se produjo tiempo después, cuando ambos estaban en territorio argentino. Desde allí se inició el conflicto judicial que derivó en la orden de restitución internacional.

“Fuimos expatriadas de Argentina a Finlandia. Llegamos el 10 de diciembre y literalmente nos dejaron depositadas acá”, relató. Según explicó, el fallo judicial establecía una serie de garantías que nunca se concretaron. “Había una manda donde se decía que nos tenían que dar una orden de restricción, que el progenitor tenía que poner la casa y cubrir el tratamiento de la nena, porque mi hija está enferma. Nada de eso se cumplió”.

El domicilio informado por la Justicia argentina para su llegada a Finlandia era, según contó, la vivienda del propio exmarido. “Me quejé y nos consiguieron otro lugar. El Estado está pagando la vivienda, pero no más que eso. No tenemos alimentos, no tenemos ingresos, nadie se hace cargo”, detalló.

La situación, dijo, es extrema. “El Ejército de Salvación nos da comida. También vamos a comedores públicos. Estamos en situación de calle. No tenemos servicio médico y a mi hija le cortaron todos los tratamientos”.

Quiroga sostuvo que las autoridades argentinas sabían que Finlandia no garantizaría las condiciones exigidas por el fallo. “La Justicia argentina sabía que no nos iban a dar todo lo que pidió, pero nos mandó igual”, denunció. También apuntó contra la falta de asistencia consular: “La embajada no nos da respuesta”.

Sobre el vínculo entre la niña y su padre, fue categórica. “Cuando lo vio, se puso a llorar y decía que no quería estar con él. No hay un vínculo entre ellos. Es el primer reclamo que hace por su hija en más de cuatro años y nunca pagó alimentos ni tratamientos”.

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