Juan Carlos "Cacho" Elías falleció este domingo con 85 años. Había fundado la churrería El Topo en 1968 en Villa Gesell y la compañía lo despidió en sus redes sociales. "El de las ideas locas, el carismático. Un trabajador incansable", definió la empresa en el comunicado oficial.
"El que cuando te aconsejaba sobre el trabajo te hablaba en 3ra persona", continuó la churrería y agregó: "Ya debe estar contando sus miles de anécdotas en donde quiera que esté". La cuenta oficial envió "un gran abrazo" a su esposa Betty, sus hijas, nietos y nietas.
Además, como parte del luto, El Topo anunció: "La madriguera de la 83 cierra sus puertas por este verano". En Necochea, la sucursal de la marca se encuentra sobre la calle 83 al 237.
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Cómo fundó Cacho la churrería El Topo
Cacho y su amigo Hugo Navarro emprendieron en el rubro de los churros después de haber trabajado como repartidores de esta pastelería. Habían tenido que dejar la motomensajería debido a un accidente de tránsito y necesitaban generar otros ingresos.
Hubo intentos en Buenos Aires que no prosperaron, hasta que decidieron apostar por Villa Gesell, que en ese momento crecía como destino turístico. La primera sucursal la abrieron entre las calles 109 y 110. Un letrista les propuso "El Topo" como nombre, inspirado en el personaje Gigio, y escribieron "churros" al revés en el cartel para llamar la atención de los turistas.
El éxito fue tal que un año más tarde inauguraron un local en Necochea. Los amigos dividieron la gestión y comenzó la expansión del emprendimiento familiar. Actualmente está administrado por los hijos de los fundadores, que mantuvieron la esencia original, pero incorporaron nuevas ideas y productos.
De la oferta inicial de churros de dulce de leche y crema pastelera fueron pasando, gradualmente, a churros de roquefort, leberwurst, aceituna, jamón y queso y nutella. Sin descuidar las medialunas, el chipa, las tortas fritas y las bolas de fraile. El primer local porteño lo instalaron en Palermo en 2009.
La crítica que viralizó al Topo
En 2020, con el mundo digital como una dimensión ineludible para cualquier comercio, un comentario crítico del humorista Lucas Lauriente sobre los churros de roquefort causó una respuesta irónica desde la cuenta oficial que se viralizó.
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En pocos días la marca multiplicó sus seguidores, que actualmente escalan a casi 20.000 seguidores en TikTok y 127.000 en X, y consolidó una estrategia digital basada en el humor y la interacción constante con su comunidad.