El reconocido cardiocirujano Domingo Liotta - responsable del primer uso clínico de un corazón artificial y médico personal de Juan Domingo Perón - murió a los 97 años en la Ciudad de Buenos Aires. Sus restos serán trasladados en las próximas horas a su ciudad natal de Diamante, Entre Ríos.
El médico falleció el miércoles a la noche por una isquemia intestinal, mientras estaba internado en el Hospital Italiano, en la Ciudad de Buenos Aires, donde vivió durante 64 años con su esposa. Sus restos serán trasladados para ser velados este viernes desde las 13 en su casa de la infancia ubicada en la calle 25 de Mayo, en Diamante, que actualmente funciona como museo.
Liotta, uno de los pioneros de la cirugía cardiovascular, nació el 29 de noviembre de 1924 en esa localidad de la provincia de Entre Ríos y en 1943 empezó a estudiar medicina en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
"Siempre nos trató de convencer a todos de ser médicos. Era su obsesión. Tenía una increíble pasión por la carrera. Haciendo que mis hermanos sean médicos o casados con médicos, pero nadie se animó a meterse en la cirugía cardiovascular", aseguró Patrick Liotta, uno de sus seis hijos.
En 1955, Domingo Liotta desarrolló en Córdoba una técnica de diagnóstico precoz del tumor de páncreas y de la ampolla de Vater (donde confluyen y desembocan los conductos biliar y pancreático), pero con la llegada de la dictadura de la autodenominada Revolución Libertadora y la desinversión en ciencia y educación, tuvo que exiliarse en Francia y continuó su carrera médica en la Universidad de Lyon.
En 1958, con su regresó al país, comenzó sus primeros trabajos sobre el corazón artificial y desarrolló un prototipo exitoso, que utilizó en perros, lo que lo llevó en 1961 a ser contratado por la Escuela de Medicina de Baylor, en Houston, Estados Unidos, como director del programa del Corazón Artificial del cirujano cardiovascular e investigador estadounidense Michael Ellis DeBakey.
Médico personal de Juan Domingo Perón
Por la calidad de sus investigaciones y carrera profesional, Juan Domingo Perón lo nombró secretario de Estado de Salud Pública en 1973 y lo designó como su médico personal.
"Perón lo quería en su equipo porque ya era reconocido internacionalmente. Cuando Perón llegaba a una habitación todo el mundo se achicaba, solo había cuatro personas de las que hablaba de igual a igual, y uno era mi padre, ya que lo tomaba como un paciente", confió uno de sus hijos.
"Fue médico de Perón, tenía dos servicios a su cargo, y nunca paró. Operó hasta los 82 años. Hasta el último día escribió libros, por eso delegó un poco la crianza en mi madre pero podíamos disfrutarlo en los viajes que hacíamos", recordó Patrick Liotta.
El recuerdo de sus hijos
En homenaje a su padre, Patrick Liotta aseguró sobre le médico: "Se fue un grande de verdad, se fue un pionero. Un incansable. Lo han comparado con (René) Favaloro pero siempre fue perfil bajo. Nunca quiso abrir una clínica privada. Un tipo desapegado al dinero y unido a la familia. Su gran preocupación fue la humanidad".
Su familiar recordó lo que opinaba su padre sobre la palabra "humildad" que viene de humus, es decir de la tierra. "Nos enseñó eso, a ser humildes, a trabajar fuerte y ayudar a los demás. Ese fue su gran legado. Un apasionado que dejó su vida por la profesión y la mantuvo hasta el último minuto", remarcó.
Domingo Liotta junto al busto del expresidente Juan Domingo Perón
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