Una niña de 12 años encontró en un barrio de Mar del Plata un resto fósil perteneciente a un megaterio, que fue la especie de perezoso terrestre gigante más grande que existió en la Tierra. Por el descubrimiento, Victoria Luque fue nombrada por el Municipio de General Pueyrredón como “Protectora del Patrimonio Paleontológico”.
La joven, junto a sus padres Ariel y Verónica Cajal, encontraron este fósil en el barrio periférico El Martillo. "Mi abuelo está construyendo nuestra casa y en una camioneta que contenía tierra estaba el fósil”, explicó la chica.
La pieza fue trasladada al Museo de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia, ubicado en la avenida Libertad al 3000. “Me emocioné mucho y lo cuidé porque tenía miedo de que se rompiera más de lo que ya estaba”, detalló Victoria.
La familia Luque visitó el lugar en el que se encuentra el fósil por estas horas, donde es estudiado por antropólogos. Además, la chica conversó con el equipo profesional conformado por Victoria Sarasa, Matias Taglioretti y Fernando Scaglia.
“Mar del Plata tiene muchos fósiles de muchos momentos del tiempo, ya que las barrancas norte y sur tienen distintas edades geológicas y, entre todas, suman aproximadamente 5 millones de años de historia natural, como ningún otro lugar de Sudamérica”, explicó el experto Taglioretti.
¿Cómo era el megaterio?
El megaterio fue un enorme perezoso terrestre que, según los especialistas, llegó a tener cinco metros de longitud y pesó seis toneladas. En cuanto a su descripción, aseguran que tenía el hocico estrecho y una lengua larga que le permitía arrancar las ramas vegetales para alimentarse. Además, contaba con garras de grandes dimensiones, por lo cual, algunos expertos, consideran que podría haber sido carnívoro.
El antecedente del nene que encontró restos un camélido sudamericano en Santa Clara
A fines de junio, Valentín Di Iorio, un nene de 8 años, encontró durante una caminata con su familia en la playa de Santa Clara el cráneo de un camélido sudamericano que podría tener 700 mil años de antigüedad.
“Íbamos caminando por la barranca y Vicente encontró unos huesos aflorando que le llamaron la atención. Luego de sacar parte de la tierra suelta que lo cubría, aparecieron dientes, y entonces decidí comunicarme con el museo municipal", relató el padre del nene, Diego Di Ioiro.