Los vecinos de varios barrios privados de Pilar fueron sorprendidos con la aparición de lagartos en sus jardines. Algunos se desplazan cerca de las piletas e incluso por el interior de algunas viviendas. Luego de los carpinchos en Nordelta, nace otra polémica.
El resurgimiento de la especie animal en los barrios de Parque Irízar, Pellegrini IV y Mirasoles tiene que ver con la sequía y el aumento de desarrollos inmobiliarios que los lleva a desplazarse. Debido al cambio de suelo, buscaron nuevos lugares donde poder habitar.
El lagarto overo tiene una coloración oscura con marcas blancas y es de tamaño mediano. Tiene la cabeza prolongada y las escamas dorsales pequeñas. Mide aproximadamente 40 centímetros o más. Su cabeza es prolongada y comprimida. Los expertos aseguran que no son agresivos.
Sin embargo, hay que evitar el contacto doméstico porque se pueden llegar a sentir amenazados. El beneficio que tienen es que controlan la plaga de ratones y caracoles. No ponen en riesgo enfermedades.