La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) reveló información muy importante sobre uno de sus principales proyectos, el programa Artemis, concebido para volver a llevar a los seres humanos a la luna luego de casi medio siglo. Un reporte de supervisión interno identificó graves daños en la cápsula lunar Orión durante su vuelo de prueba en 2022, sembrando dudas sobre los plazos optimistas de la agencia para lograr un alunizaje tripulado hacia finales de 2026.
El informe del inspector general de la NASA revela que el escudo térmico de la cápsula Orión experimentó un desgaste y desprendimiento mucho mayores a lo anticipado durante su reingreso a la atmósfera terrestre después de su misión de ensayo sin tripulación en 2022. Esto plantea serias interrogantes sobre la capacidad de la nave para resistir el intenso calor del reingreso con una tripulación a bordo en futuras misiones lunares.
Qué fue lo que pasó con la cápsula lunar que la NASA monitoreó y volvió a la Tierra en 2022
El recubrimiento protector térmico de la nave Orión, diseñada para transportar astronautas a la Luna bajo el programa Artemis, sufrió daños inesperados en más de 100 lugares cuando la nave retornó a la Tierra durante un vuelo de prueba sin tripulantes en 2022. Si bien la cápsula soportó el calor del reingreso, cuando las temperaturas alcanzaron los 5.000 grados Fahrenheit mientras se precipitaba a través de la atmósfera a casi 40.233 kilómetros por hora, el deterioro que experimentó el escudo térmico fue mucho mayor a lo que los ingenieros de la NASA proyectaban y más severo de lo que la agencia había revelado previamente.
Las imágenes del escudo térmico incluidas en el reporte muestran abolladuras que semejan pequeños hoyos. El informe advierte que "si se repitiese el mismo problema en futuras misiones Artemis, podría causar la pérdida del vehículo o de la tripulación". Porciones del escudo térmico “se desgastaron de forma distinta a la prevista por los ingenieros de la NASA, agrietándose y desprendiéndose de la nave en fragmentos que crearon una estela de escombros en lugar de fundirse como estaba previsto”
Según el reporte, esta erosión inesperada del escudo térmico podría haber causado daños estructurales suficientes para provocar el fallo de uno de los paracaídas de Orión. Además, varios pernos del módulo de tripulación “experimentaron una brecha expuesta que permitió un mayor calentamiento del interior del perno y una fusión y erosión mayores de lo esperado”.
Los planes de los funcionarios de la NASA para recuperar el hardware de la cápsula, incluidos sus tres paracaídas, también se vieron frustrados. “El equipo de recuperación no pudo llegar al lugar de amerizaje antes de que el material eyectado se hundiera en el Océano Pacífico”, indica el informe. “Aunque los análisis previos al vuelo indicaban una posibilidad de flotabilidad suficiente para que las fuerzas de recuperación llegaran a tiempo, el hardware se hundió más rápido de lo previsto”.