Griselda Manzoli es integrante de la Mesa Afro Córdoba y define su identidad en base a tres palabras: mujer, pobre y negra. Las dos primeras la acompañaron siempre, pero descubrir la última le llevó años. En el Día Internacional de la Mujer Afroamericana, la joven expuso el proceso de blanqueamiento de la historia nacional y personal.
"Yo no nací sabiendo que era afrodescendiente. Yo lo intuía cuando me miraba al espejo y veía que era negra. La historia que me contaban en mi casa de mi abuelo italiano no coincidía con lo que yo veía en el espejo, sabía que había algo más", explicó Manzoli en diálogo con C5N.com
Según el Censo Nacional del Bicentenario que se realizó en 2010, en Argentina viven al menos 150.000 personas afrodescendientes. Sin embargo, organizaciones de la comunidad estiman que son casi 2 millones entre argentinos e inmigrantes.
Este fin de semana, la Mesa Afro Córdoba que integra Griselda llevó a cabo el VIII Encuentro de Mujeres Afroamericanas, Afrocaribeñas, Afrolatinas y de la Diáspora. La fecha coincide con el día internacional que se conmemora cada 25 de julio y busca visibilizar la cultura afro en un país que lleva dos siglos "blanqueando" su historia oficial.
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Griselda Manzoli y su tía Nini, quien la ayudó a reconstruir su historia familiar.
La doble opresión de las mujeres afro
El próximo 7 de agosto Francia Márquez hará historia al convertirse en la primera vicepresidenta afrodescendiente de la historia de Colombia. Ella, junto a la ex vicepresidenta costarricense Epsy Campbell Barr y la novelista puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro, fue una de las figuras que participó de ediciones anteriores del Encuentro de Mujeres Afroamericanas.
Las mujeres afrodescendientes sufren una doble opresión: por su género y por su color de su piel. El sistema racista-patriarcal cosifica sus cuerpos, las hipersexualiza y las asocia a lugares de servidumbre, trabajos domésticos y de cuidados.
"Harían falta muchas Francia Márquez en la sociedad para poder romper un poco los estereotipos, el racismo, la invisibilización, la discriminación por la cual tenemos que pasar como mujeres, negras y pobres. Teniendo estas tres condiciones nosotras sabemos que nuestra lucha no es igual que la de la mujer blanca", destaca Griselda.
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Griselda Manzoli (derecha) durante el VIII Encuentro de Mujeres Afroamericanas en Córdoba.
La historia afro de Argentina
La Mesa Afro Córdoba organiza talleres en colegios primarios y secundarios donde cuentan la historia que no se lee en los libros de texto. "Es necesario educar a nuestros niños. Tenemos que decirles que cuando abran un libro de historia y vean la cara de Rivadavia, no es su verdadera cara. Rivadavia era afrodescendiente y hoy lo vemos blanco, photoshopeado", advirtió Griselda.
"Al afrodescendiente solamente se lo reconoce en los actos escolares como el negrito que vendía la mazamorra, la empanada o era velero, y se le pinta burdamente la cara con corcho quemado y se le pone una camisa colorida cuando esa no es la verdadera historia. Los esclavizados no vendían velas, no andaban con camisas floreadas y coloridas porque vestían harapos, y no debe pintarse la cara de un niño en un acto escolar porque es una burla a nuestros ancestros", analizó Manzoli.
En esa línea, instó: "Tenemos que reivindicar héroes de la patria para que las personas afrodescendientes se sientan representadas también. Por ejemplo la señora María Remedios del Valle, el Sargento Cabral, Martín Miguel de Güemes, todas personas negras que formaron parte de nuestra historia argentina y que no son nombradas como tales".
"Soy afrodescendiente": la historia de Griselda
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El proyecto de historia ancestral de Griselda Manzoli.
Griselda rememoró que la palabra "afro" empezó a usarse en Argentina hace pocos años cuando debería haberse empleado siempre a lo largo de la historia, porque gran parte de la población es negra. "El proceso de blanqueamiento se ha realizado en cosas tan simples como el DNI. Yo recuerdo que el primer DNI que tuve a los 6 u 8 años decía 'color de piel: trigueña'. Ese color no existe", puso como ejemplo.
Encontrar a sus antepasados afro le llevó bastante trabajo y hasta tuvo que enfrentar la resistencia de su propia familia. "Indagando, preguntando a familiares, sobre todo a mi tía, descubrí que había una abuela negra a la cual mi abuelo italiano ocultaba porque le daba vergüenza decir que era su esposa. Era la mamá de mi abuelo paterno y la presentaba como la mucama de la casa. A partir de esa historia, que fue muy dolorosa para mí, entendí que la población cordobesa está repleta de esas historias familiares", recordó la mujer.
"Lo único que tenemos que hacer es preguntar, averiguar los datos del antepasado más antiguo que tengamos y empezar a buscar, a armar nuestra historia. Nuestra identidad es un rompecabezas", definió la militante
Y sentenció: "Encontrar a mi abuela, la señora Sabina Gordillo, mi ancestra negra, fue la última pieza de un gran rompecabezas que hoy me completa como persona y me hace decir: 'Yo soy afrodescendiente, yo sé quién soy'".