La isla africana de Annobón, ubicada en el golfo de Guinea, pidió ser anexada a la Argentina para salir de la crisis humanitaria que atraviesa bajo la dictadura de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, quien gobierna Guinea Ecuatorial desde hace más de cuatro décadas. Pero detrás de este pedido se oculta una trampa geopolítica que podría complicar el reclamo argentino en foros internacionales.
Annobón declaró su independencia de manera unilateral en 2022, tras denunciar represión, violaciones a los derechos humanos y explotación por parte del gobierno dictatorial. La propuesta de anexión a la Argentina fue presentada por su primer ministro, Orlando Cartagena Lagar.
"Somos hermanos, fuimos parte del mismo territorio, y hoy volvemos a pedir auxilio a la Argentina, nuestro país hermano", expresó. La isla formó parte del Virreinato del Río de la Plata hasta finales del siglo XVIII, cuando España la separó de sus territorios en América del Sur.
"Si no fuera por una decisión colonial, podríamos haber sido parte de Argentina, pero a mitad de camino la historia nos apartó de nuestros hermanos blancos, como digo yo; o apartó a vosotros de vuestros hermanos africanos. Y desde entonces vivimos en la absoluta soledad, en el absoluto abandono", aseguró a Infobae.
"Hemos venido a buscar a nuestros hermanos blancos de Argentina para que el pueblo, el gobierno y sobre todo las instituciones argentinas medien de alguna forma tanto en la ONU como ante el gobierno español, para que nos puedan ayudar en lo que puedan y en lo que deseen", explicó.
Con solo 17 km2 de superficie, es la más pequeña de las islas del golfo de Guinea y cuenta con importantes recursos naturales. Sin embargo, su anexión podría traer problemas diplomáticos con Guinea Ecuatorial y perjudicar el apoyo de los países africanos a la causa Malvinas.
La trampa geopolítica
De acuerdo con el magíster en Relaciones Internacionales, Gonzalo Fiore Viani, "en términos prácticos, estamos frente a un caso de manipulación geopolítica. Porque no hay que ser ingenuos: esta narrativa no surge espontáneamente. Es una estrategia para debilitar la posición argentina en otros foros internacionales. Si todo territorio alguna vez tangencialmente vinculado con una estructura colonial sudamericana puede ser objeto de reclamo, entonces las Islas Malvinas podrían ser vistas como una más entre muchas disputas exóticas, sin el carácter único que el caso argentino sí posee en términos de descolonización inconclusa".
"Annobón no es una nota al pie de la historia del colonialismo. Tampoco un capricho cartográfico. Es parte del territorio soberano de Guinea Ecuatorial. Negarlo, o peor aún, trivializarlo con teorías conspirativas, no solo es jurídicamente insostenible, sino éticamente irresponsable", concluyó Fiore Viani en un hilo que posteó en su cuenta de X.