Un clima de decepción se extiende entre los científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA), luego de que la escalada de la guerra entre Rusia y Ucrania postergara sin fecha cierta el envío de un rover a Marte: “Estábamos a dos semanas de mandar todo para comenzar la campaña de lanzamiento, con todo listo, cuando empezó la guerra”.
Desatado el conflicto entre Rusia y Ucrania, la red de cooperación internacional que mantiene la agencia comenzó a temblar y el comunicado posterior de ESA dejaba entrever una crisis aún mayor. “Estamos aplicando plenamente las sanciones impuestas a Rusia por nuestros Estados miembros y evaluando las consecuencias de cada uno de nuestros programas en curso llevados a cabo en cooperación con la agencia espacial estatal rusa Roscosmos”, rezaba el mensaje.
Entre los lanzamientos más ambiciosos para este año estaba el rover Rosalind Franklin, como parte del programa conjunto Exomars, que tenía planeado llegar al planeta rojo el próximo año para recoger muestras con un taladro hasta una profundidad de 2 metros, y luego analizarlas con instrumentos de última generación en un laboratorio a bordo. El objetivo principal es aterrizar el rover en un sitio con un alto potencial para encontrar material orgánico bien conservado, particularmente de la historia muy temprana del planeta.
Rosalind Franklin aterrizaría en lo que los científicos creen que podría haber sido un antiguo océano, cerca del límite donde los canales de las tierras altas del sur de Marte se conectan con las suaves tierras bajas del norte. Se sabe que después de la era inicialmente húmeda en la historia temprana del planeta, las lavas de las erupciones volcánicas cubrieron grandes áreas de Marte, y algunas resistieron la erosión hasta el día de hoy.
Pero la invasión rusa a Ucrania dejó todo en suspenso. Fuentes de la ESA explicaron a C5N.com que es complicado que la misión se lleve a cabo, y el interrogante a futuro se abre aún más: “Todo está proyectado para ir en un cohete Proton-M ruso. Cambiar de lanzador y desarrollar un lander enteramente europeo nos llevaría unos seis años de trabajo. Para ese entonces, los instrumentos ya estarían obsoletos”. La opción más optimista sería una resolución medianamente rápida del conflicto bélico y programar un nuevo en conjunto con Rusia para 2024.
Pero las últimas declaraciones cruzadas y el arsenal de sanciones dispuestas por la Unión Europea contra el gobierno de Vladímir Putin parecen alejar esa posibilidad.
El rover fue bautizado Rosalind Franklin en honor a una destacada investigadora británica. Al momento de anunciarse el nombre, la ESA fundamentó la decisión en que ella había logrado produjo la "mejor imagen de la doble hélice de ADN con rayos X”, y que ese hallazgo “transformó nuestro mundo”. Hoy, como una ironía, el mundo se ve transformado de un día a otro por una guerra que deja en un segundo plano el esfuerzo de largos años de trabajo científico.