En la primavera de 2022, el Golfo Nuevo de Chubut se convirtió en el escenario de una floración algal nociva (FAN), conocida popularmente como marea roja, de una intensidad excepcional. Aunque estos fenómenos son recurrentes en la zona, este evento coincidió con la trágica muerte de 30 ballenas francas australes (28 adultos y dos juveniles) y también de lobos marinos.
Un equipo interdisciplinario de especialistas del CONICET, integrado por Valeria D’Agostino, Mariana Degrati y Ariadna Nocera (CESIMAR), junto a Valeria Guinder y Carola Ferronato (IADO), logró reconstruir el camino que siguieron las toxinas a través de la cadena alimentaria hasta alcanzar a ballenas y lobos.
La investigación determinó que el complejo de microorganismos Alexandrium catenella/tamarense, productor de potentes toxinas paralizantes, dominó la floración. Según explicó Valeria D’Agostino, investigadora del CESIMAR para C5N, explicó que "el mesozooplancton está compuesto por pequeños organismos animales que viven suspendidos en la columna de agua, y cumplen un rol clave porque actúan como un puente entre el fitoplancton y los niveles superiores de la red trófica".
Durante las floraciones algales nocivas, "el fitoplancton puede producir toxinas que son acumuladas por el zooplancton al alimentarse de estas especies tóxicas".
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En esa línea, la especialista explicó que el zooplancton es el principal alimento de especies como la ballena franca austral, lo que permite que esas toxinas sean transferidas a las ballenas también es consumido por muchas especies de peces, que luego pueden ser alimento de los lobos marinos. En ese sentido, el mesozooplancton funciona como un vector que facilita la transferencia de toxinas desde la base de la red trófica hacia los depredadores tope.
Un día antes de que apareciera la primera ballena muerta, los investigadores observaron varios ejemplares alimentándose en la superficie donde se produciría la mortalidad. Estudios posteriores confirmaron que los niveles más altos de toxinas estaban precisamente en esas áreas de alimentación.
Un hallazgo inédito: transmisión a los fetos
Además de las ballenas, el evento afectó gravemente a los lobos marinos de un pelo (Otaria flavescens). El estudio reveló un dato alarmante y nunca antes documentado en la región: la transferencia materna de saxitoxinas. Las científicas detectaron la presencia de estas neurotoxinas en los fetos de hembras preñadas.
“Este hallazgo es relevante porque muestra que la exposición a toxinas no se limita a los individuos adultos, sino que también puede afectar el entorno fetal durante la gestación”, advirtió la especialista.
"Detectar toxinas en muestras de placenta, cordón umbilical y líquido amniótico indica que estas pueden atravesar barreras biológicas y transferirse de la madre a la descendencia. Este es el primer evento de mortalidad de lobos marinos en la región en el que se documenta evidencia de transferencia materna de toxinas, a partir del análisis de muestras asociadas a la gestación", sentenció.
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Impacto en la salud humana
La marea roja de 2022 no solo afectó a la fauna. El equipo de investigación recopiló datos sanitarios que mostraron que, durante el periodo de la floración, aproximadamente el 10% de la población de Puerto Pirámides buscó atención médica por síntomas gastrointestinales. D’Agostino señala que estas floraciones son un desafío sanitario porque las toxinas se acumulan en moluscos de consumo humano “sin mostrar signos visibles, lo que implica un riesgo si son consumidos”.
"Por eso existen programas de monitoreo que permiten detectar estos eventos y tomar medidas preventivas, como vedas o recomendaciones sanitarias. Además, estos eventos pueden tener impactos indirectos en las comunidades costeras, tanto en la salud como en las actividades económicas", advirtió.
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