Después de tres días de intensa búsqueda, el cuerpo de Sofía Devries fue hallado por parte de Prefectura Naval Argentina en Puerto Madryn. La joven de 23 años había llegado a la ciudad a realizar una segunda certificación de buceo en el Golfo Nuevo. Tras un accidente que aún se encuentra en investigación, la joven no regresó a la superficie tras sumergirse en el Parque Submarino del barco Hu Shun Yu 890.
El hallazgo del cuerpo sin vida de la joven lo confirmó la Fiscalía de Puerto Madryn a través de su cuenta de X. Sofía Devries era oriunda de Buenos Aires y estaba desaparecida desde el lunes. La joven buzo había llegado a la ciudad para obtener su segunda certificación de buceo. La embarcación a la que descendió se encontraba a más de 30 metros de profundidad frente a la zona de Punta Cuevas. Fue allí donde durante los últimos días se concentró el operativo de búsqueda de Prefectura, y donde el personal dio con el cuerpo de la joven.
Todavía se encuentra en investigación la causa de su muerte y la causa quedó a cargo de la fiscal María Eugenia Vottero. El hecho ocurrió cuando Sofía estaba realizando un bautismo de buceo a más de 20 metros de profundidad en la zona de Punta Cuevas, en el Golfo Nuevo y había ingresado al agua junto a tres personas más, pero cuando regresaron a la embarcación, advirtieron que la oriunda de la provincia de Buenos Aires no lo hizo.
A raíz de la desaparición, se desplegó un operativo encabezado por Prefectura Naval Argentina, junto a guardacostas, embarcaciones menores y buzos especializados que realizan descensos en distintos sectores del fondo marino. Los otros tres acompañantes, de 26, 33 y 37 años que participaron de la actividad, fueron trasladados al Hospital Andrés Isola, ya que dos de ellos permanecen en cámara hiperbárica debido a síntomas compatibles con descompresión, mientras que el tercero continúa internado en observación.
El instructor de buceo habló con La Mañana por C5N y contó: "En estas circunstancias siempre hay protocolos a seguir y uno de ellos es la cantidad de instructores por persona, como así también saber cómo se iba a desarrollar la actividad”. En esa línea, respecto a qué pudo haber fallado, sostuvo que siempre se debe analizar en qué condiciones se encuentran los equipos: “Si es una inmersión de 20 metros se debe hacer una parada de seguridad, que consiste en controlar lo que se llama la velocidad del ascenso”. “En lo que es el buceo deportivo son dos personas; no hay forma, y no debe haber, de que alguien bucee solo. No sabemos qué pasó y por qué se separó del grupo”, detalló.