Luego de la exigencia del Gobierno, Flybondi presentó un plan de acción y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) la autorizó a seguir volando, tras más de 120 vuelos cancelados.
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) le había labrado dos actas de infracción por más de 20 vuelos cancelados en junio y más de 100 en julio.
Luego de la exigencia del Gobierno, Flybondi presentó un plan de acción y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) la autorizó a seguir volando, tras más de 120 vuelos cancelados.
Luego de haberle labrado dos nuevas actas de infracción por más de 20 vuelos cancelados en junio y más de 100 en julio, intensificaron los controles e informó que verificó que “la empresa cumple con las exigencias de la normativa vigente en materia de seguridad operacional” y que “se encuentran garantizadas las condiciones necesarias para su operación”, por lo que podrá seguir vendiendo pasajes como hasta ahora.
Al mismo tiempo, se le cobró multas por $ 54,7 millones por 38 actuaciones y tiene en trámite 22 sumarios, con sanciones que representarían más de $ 450 millones. Según la Central de Deudores del Banco Central, Flybondi acumula cuatro cheques rechazados en julio por $ 559 millones. Asimismo, debe ponerse al día con pagos pendientes con ANAC, la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) e Intercargo. Para ello se adhirió a un plan de pagos.
La ANAC había advertido que los incumplimientos por parte de la aerolínea y señaló que podía adoptar medidas como la inmovilización de aviones. Sin embargo, a partir de esta presentación, la autoridad agregó que continúa el intercambio técnico con la aerolínea, trabajando sobre la programación prevista, en el marco de las tareas de supervisión y fiscalización que lleva adelante.
Pese a que ANAC aprobó su plan de pago, Brasil le impidió operar a Flybondi ampliándole las restricciones a la venta de pasajes.
Tras canelar el 80% de los pasajes en julio, por el momento la aerolínea no puede operar en Brasil ni ofrecer vuelos en las rutas de Florianópolis, Maceió, Salvador y de Buenos Aires-Río de Janeiro (con el aeropuerto de Galeão).
Pese a que a mediados del mes pasado anunció una recomposición de su programación, la situación de la low cost sigue siendo crítica y mantiene una operación mínima. En julio, canceló casi 75% de los servicios previstos, más de 310, según datos de la plataforma Failbondi, que monitorea su actividad diaria.