Fatiga vocal: la enfermedad silenciosa que pone en riesgo a los docentes

Entre el 40% y el 70% de las maestras y maestros presentan patologías en las cuerdas vocales por el uso inadecuado de la voz, agravado por factores ambientales y laborales. Los estudios advierten que las mujeres resultan más afectadas, con una frecuencia cercana al 60% superior respecto de los varones: cómo cuidar la voz y prevenir enfermedades en el regreso a clases.

Entre el 40% y el 70% de los docentes presentan patologías en las cuerdas vocales como consecuencia del uso inadecuado de la voz. Este desgaste suele estar asociado al empleo excesivo en condiciones poco favorables, agravadas por factores ambientales y laborales. Los estudios indican, además, que las mujeres se ven más afectadas: la frecuencia de aparición de estas enfermedades es aproximadamente un 60% mayor en comparación con los hombres.

Que maestras y maestros pasen horas hablando sin parar en aulas ruidosas, sin micrófonos ni pausas para descansar la voz, parece tan normal como respirar. Pero, ¿qué podría salir mal en usar la voz de 4 a 8 horas seguidas como si fuera un recurso infinito? A priori, la salud vocal de los docentes está en riesgo si no se toman las precauciones necesarias para su cuidado. Hablar durante horas en condiciones adversas, convierte a la voz en una herramienta de trabajo expuesta a un desgaste constante. Sin medidas de prevención, el uso excesivo puede derivar en patologías que no solo afectan el desempeño laboral, sino también la calidad de vida.

Las mujeres se ven más afectadas que los hombres, y, esto en parte se puede explicar porque la voz generada por el aparato fonador femenino es más aguda y con menor volumen que el masculino, con lo cual las maestras deben hacer un esfuerzo mayor para ser escuchadas en ambientes amplios y ruidosos como las aulas.

A lo largo de su carrera profesional, la mayoría de los docentes experimentan síntomas de fatiga vocal. De hecho, el riesgo de desarrollar patologías laríngeas es 3,6 veces mayor en quienes ejercen la enseñanza en auditorios, en comparación con otras profesiones. Sin embargo, antes de profundizar en la problemática que afecta la salud vocal de los docentes argentinos, resulta necesario definir qué entendemos por voz: la herramienta fundamental de la especie humana para la comunicación.

¿Qué es la voz?

Comprender la anatomía y la fisiología de la voz resulta esencial para los profesionales que la utilizan como herramienta de trabajo. La voz se produce cuando el aire que sale de los pulmones hace vibrar las cuerdas vocales en la laringe, pasando por un pequeño espacio llamado glotis. Se articula mediante la acción coordinada de la boca, la lengua, el paladar y los músculos de la laringe, dando lugar al habla, que es la forma más compleja y elaborada de expresión oral.

Laringe - cuerdas vocales

La laringe es la parte de las vías respiratorias que conecta la faringe con la tráquea. En su interior se encuentran las cuerdas vocales, dos bandas musculares que abren y cierran la glotis y vibran al exhalar, lo que permite la producción de la voz.

Salud vocal y patologías comunes

Según informa la Dra. Mariela Gasparetti (matrícula nro.12335), "la salud vocal es un estado de bienestar" en el cual el aparato fonador, formado por la laringe la boca y todos los músculos que intervienen, hacen un uso eficiente y sin esfuerzo para producir la voz humana. Para mantenerla, es esencial evitar enfermedades y cuidar este sistema, previniendo alteraciones funcionales.

La primera manifestación por la que consultan los docentes es la disfonía”, explica la fonoaudióloga a C5N.com y agrega: “El paciente cuenta que siente que su voz se quiebra, por momentos se queda sin poder fonar, siente ardor o que al terminar la jornada laboral tiene dolor referido a la garganta y en los músculos del cuello, haciendo que su voz no rinda y cada vez tenga que esforzarla más”.

Disfonía

La otorrinolaringóloga definió a la disfonía como una voz ronca que se agota con facilidad. “Es una alteración de la voz causada por tensión muscular en las cuerdas vocales. Si se prolonga, puede derivar en patologías funcionales como nódulos o quistes, frecuentes en docentes”, indicó la profesional y agregó: “Aunque son afecciones benignas y tratables, la prevención resulta fundamental para evitar su aparición”.

Las lesiones orgánicas benignas más comunes son los nódulos, pólipos, quistes y algunas cicatrices en las cuerdas vocales. Todas suelen manifestarse inicialmente con disfonía, ronquera, carraspeo, fatiga vocal, sensación de cuerpo extraño en la garganta o dolor al hablar, síntomas que suelen intensificarse al final de la jornada.

Cómo evitar la disfonía

La hidratación constante es fundamental, preferiblemente con agua a temperatura ambiente. Además, la fonoaudióloga aconseja evitar los gritos en el aula, ya que proyectar la voz no significa elevarla, sino lograr una buena modulación para hablar con claridad y sin esfuerzo. Incluso recomienda el uso de amplificadores de la voz, sobre todo cuando se trata de aulas grandes.

A su vez, Gasparetti aconseja a los docentes realizar pausas de descanso vocal, practicar respiración diafragmática y aplicar técnicas de uso adecuado de la voz enseñadas por fonoaudiólogas como parte de la higiene vocal en el aula. También es importante evitar irritantes como café, alcohol y tabaco, ya que afectan la mucosa y favorecen secreciones y edema en las cuerdas vocales. Finalmente, mantener una postura correcta facilita la respiración costodiafragmática, mejora el rendimiento del soplo espiratorio y reduce la fatiga vocal.

Cómo identificar el mal uso de la voz

Cuando los síntomas aparecen con frecuencia, el docente debe consultar a un otorrinolaringólogo, quien realizará un examen de las cuerdas vocales para evaluar su estado. En ese examen, el especialista puede ver cómo están las cuerdas vocales y detectar si hay nódulos, inflamación, cambios en la mucosa o problemas de tensión. Esa información permite saber cuán afectadas están y decidir el mejor tratamiento para mejorar la voz y revertir la situación.

Cuando se trata de problemas funcionales de la voz, los fonoaudiólogos son los principales aliados. Ellos enseñan técnicas de postura, respiración y colocación de la voz para que el docente pueda hablar con mejor rendimiento, sin fatiga y con comodidad al expresarse. Lo primero que se suele recomendar es el reposo vocal, aunque muchas veces resulta difícil para quienes deben seguir dando clases.

La Dra. Gasparetti explica que para cuidar la voz dentro de los ámbitos escolares, se pueden usar micrófonos o amplificadores, sobre todo en espacios grandes y ruidosos, lo que ayuda a que los alumnos escuchen mejor sin que el docente fuerce la voz. Además, es clave mantener una buena higiene vocal: hidratarse con agua a temperatura moderada durante las clases, evitar carraspear y cuidar la postura para respirar mejor y reducir la fatiga.

control postural

“Para cuidar la voz es clave tener una buena técnica vocal: proyectar desde el diafragma y no desde la garganta, articular bien las palabras para que se entiendan sin gritar y mantener un ritmo tranquilo al hablar”, indicó la profesional y añadió que la “postura erguida pero relajada”, ayuda también, acompañada de descansos vocales durante el día, evitando además ambientes secos o con polvo.

El entorno del aula influye mucho: reducir el ruido mejora el rendimiento de la voz y evita el esfuerzo excesivo. Además, es útil alternar la exposición oral con actividades grupales o materiales audiovisuales, lo que permite al docente descansar la voz y mantenerla saludable.

Condiciones físicas que alteran la voz

Según indicó la especialista, la voz puede verse afectada por distintas condiciones físicas. Entre ellas están las infecciones respiratorias (como laringitis, faringitis o bronquitis), el reflujo gastroesofágico, las lesiones en las cuerdas vocales (nódulos, pólipos, quistes o edema en fumadores), problemas neurológicos (como parálisis tras cirugías de tiroides), alergias respiratorias, alteraciones en la tiroides, además de factores como la deshidratación, el tabaquismo, el envejecimiento y la tensión muscular excesiva.

Todas estas situaciones pueden provocar disfonía, fatiga vocal, cambios en el timbre y pérdida de rango vocal, por lo que es importante reconocerlas y cuidarse para evitar que se conviertan en problemas más serios.

Otros factores que alteran la voz

Los factores ambientales también influyen en la voz. La deshidratación reseca las cuerdas vocales, por eso es clave mantenerse hidratado durante la jornada. La botellita con agua es la fiel aliada para estos casos. El puchito fuera del aula para bajar revoluciones hay que evitarlo, ya que el tabaco, como el alcohol, son irritantes que generan inflamación y aumentan el riesgo de problemas vocales.

Por otro lado, si bien las condiciones edilicias no son todas iguales en las escuelas argentinas, para cuidar la gola hay que evitar estar expuestos a ambientes con polvo o humo o demasiado calefaccionados o poco ventilados. A esto se suma el estrés, tanto personal como laboral, que provoca tensión en cuello, hombros y laringe. Esa rigidez impide que las cuerdas vocales vibren de manera natural, generando fatiga y, con el tiempo, lesiones.

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Recuperación de la voz

La Dra. Gasparetti transmite tranquilidad: la mayoría de las lesiones benignas en las cuerdas vocales pueden recuperarse. Para ayudar en la recuperación, se recomiendan autocuidados como respirar aire húmedo (con humidificadores), descansar la voz lo más posible, beber líquidos evitando alcohol y café, mantener la garganta humectada y no usar descongestivos que resecan las mucosas.

Además de los autocuidados, hay profesionales que ayudan en la recuperación de la voz. El otorrinolaringólogo evalúa las cuerdas vocales y las vías respiratorias, el gastroenterólogo interviene si el problema está relacionado con reflujo, y los fonoaudiólogos enseñan técnicas de respiración, fonación y relajación para mejorar el uso de la voz.

Profesiones como la docencia, la actuación, el canto, la locución y el trabajo en call centers exigen un uso intensivo de la voz, lo que aumenta el riesgo de fatiga vocal. También se ven afectados los profesionales de la salud, guías turísticos, conferencistas, abogados y entrenadores deportivos, que deben hablar de manera prolongada y en distintos ambientes. La especialista explicó que, en todos estos casos, la voz es una herramienta de trabajo esencial y su uso constante puede generar cansancio, disfonía o lesiones si no se cuida adecuadamente. Por eso, la prevención y la higiene vocal son fundamentales para mantenerla sana y evitar problemas a largo plazo.

La Dra. Mariela Gasparetti es otorrinolaringóloga y fonoaudióloga, egresada de la Universidad Nacional de Rosario. Durante 18 años fue docente en la carrera de Otorrinolaringología de la UAI y actualmente es jefa del servicio de Otorrinolaringología en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela de Rosario. También trabaja en el Grupo Centro de la ciudad y atiende en su consultorio privado en el Centro Médico Cruz Azul.

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