La página web oficial del Vaticano difundió el Evangelio para hoy, sábado 24 de agosto de 2024. La liturgia católica diaria invita a reflexionar sobre la palabra de Dios. Conoce a qué te invita la lectura recomendada y el santo del día.
La liturgia católica diaria trae reflexiones. Conoce cuál es la lectura recomendada y el santo del día, según informa el Vaticano.
La página web oficial del Vaticano difundió el Evangelio para hoy, sábado 24 de agosto de 2024. La liturgia católica diaria invita a reflexionar sobre la palabra de Dios. Conoce a qué te invita la lectura recomendada y el santo del día.
El Papa Francisco siempre escribe unas palabras para poder reflexionar sobre las lecturas diarias e invita animarse a poner en práctica.
"Detengámonos en la actitud de los paisanos de Jesús. Podemos decir que ellos conocen a Jesús, pero no lo reconocen. (…) En realidad, no se han dado nunca cuenta de quién es realmente Jesús. Se detienen en la exterioridad y rechazan la novedad de Jesús. Y aquí entramos precisamente en el núcleo del problema: cuando hacemos que prevalezca la comodidad de la costumbre y la dictadura de los prejuicios, es difícil abrirse a la novedad y dejarse sorprender", reza.
También el sumo pontífice aclaró: "Pero sin apertura a la novedad y sobre todo —escuchad bien— apertura a las sorpresas de Dios, sin asombro, la fe se convierte en una letanía cansada que lentamente se apaga y se convierte en una costumbre, una costumbre social. He dicho una palabra: el asombro. ¿Qué es el asombro? El asombro es precisamente cuando sucede el encuentro con Dios: “He encontrado al Señor”".
Leemos en el Evangelio: "Muchas veces, la gente que encuentra a Jesús y lo reconoce, siente el asombro. Y nosotros, con el encuentro con Dios, tenemos que ir en este camino: sentir el asombro. Es como el certificado de garantía que ese encuentro es verdad, no es costumbre".
Según el Vaticano, la lectura para el 24 de agosto de 2024 es el libro del Apocalipsis Apoc 21, 9-14.
Uno de los ángeles me habló y me dijo: "Ven, que te voy a enseñar a la novia, a la esposa del Cordero". Entonces me transportó en espíritu a una montaña elevada y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino.
Tenía una muralla ancha y elevada, con doce puertas monumentales, y sobre ellas, doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero.
También publicaron la lectura del santo evangelio según san Juan Jn 1, 45-51.
En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: "Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José". Natanael replicó: "¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?" Felipe le contestó: "Ven y lo verás".
Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: "Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez". Natanael le preguntó: "¿De dónde me conoces?" Jesús le respondió: "Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera". Respondió Natanael: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel". Jesús le contestó: "Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver". Después añadió: "Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".
Cada 24 de agosto la Iglesia Católica celebra a San Bartolomé, uno de los doce Apóstoles de Cristo.
Después de la Ascensión del Señor y la venida del Espíritu Santo en Pentecostés, Bartolomé se enrumbó, como la mayoría de Apóstoles, hacia tierras lejanas. Igual que ellos, llevaba en el corazón el ferviente deseo de anunciar al Señor a las naciones.
De acuerdo a una antiquísima tradición, Bartolomé viajó hacia la India y luego a Armenia, donde recibió la corona del martirio.
San Bartolomé tiene múltiples patronazgos, todos relacionados a la manera como murió: es patrono de los carniceros, fabricantes de libros, guantes, pieles, zapateros, sastres, mercaderes de queso, viñadores, albañiles y otros.