Christian González Costa tiene 42 años y lleva 18 dedicado al baile y la actuación. Trabajó en el Parque de la Costa, fue coreógrafo de distintos boliches y participó de diversos espectáculos porteños. Desde hace aproximadamente dos años decidió mostrar públicamente una faceta que durante mucho tiempo había quedado puertas adentro: su manera de integrar la música, la danza y la expresión corporal con la Lengua de Señas Argentina (LSA).
Es bailarín e hijo de sordos y sus originales videos se viralizaron: combina danza con Lengua de Señas
Con 18 años de trayectoria como bailarín y actor, Christian González Costa lleva a las redes desde hace dos años una propuesta que muestra nuevas formas de inclusión y acceso a la cultura, a partir de su historia familiar y su vínculo con una comunidad muchas veces apartada.
"Lo hacía más con mi mamá, con mis hermanos, mostrándoles a ellos y a ellos les encantaba. Hasta que también empecé a mostrárselo a amigos", relató Christian a C5N, y aseguró que la respuesta que recibió de personas sordas que conocía y de otras que llegaron a sus redes lo llevó a continuar con una propuesta que, según explica, tiene un objetivo concreto.
"Más allá de que a mí me guste hacerlo artísticamente, lo estoy haciendo para ellos", señaló y expresó que su intención es acercar el canto, el baile y la actuación a quienes muchas veces quedan alejados de determinadas expresiones culturales por falta de accesibilidad y políticas inclusivas.
Una infancia distinta y una vida vinculada a la comunidad sorda
Christian nació en Caballito, aunque pasó parte de su infancia en La Tablada. Es hijo de una madre sorda y un padre hipoacúsico, y tiene dos hermanos mayores oyentes. Desde chico estuvo involucrado en situaciones cotidianas que implicaban acompañar a sus padres, traducir conversaciones y ayudarlos con distintos trámites.
"Tanto mis hermanos mayores como yo tuvimos que ayudar a mis padres a realizar trámites, traducir a mi mamá o a mi papá cuando alguien le hablaba. Siempre muy metidos ahí", recordó y, además, subrayó que su familia tuvo una participación activa en organizaciones vinculadas con la comunidad.
Su mamá fue socia fundadora de la Asociación Argentina de Sordos (ASO) y la Asociación de Sordomudos de Ayuda Mutua (ASAM), mientras que ambos padres tuvieron un rol de defensa de los derechos de las personas sordas. Christian creció así en un entorno donde la LSA formaba parte de la vida cotidiana. "Mi mamá daba clases de LSA y me la enseñó durante mi crianza", explicó.
En ese contexto aparece una definición que ayuda a comprender buena parte de su historia: CODA, sigla en inglés para referirse a las personas oyentes hijas de padres sordos (Children of Deaf Adults). Christian conoció desde muy chico las diferencias entre el mundo oyente y el de la comunidad sorda y muchas veces ocupó el lugar de acompañar a sus padres frente a situaciones que requerían comunicación con oyentes.
"Yo vivo todos los días con mi mamá. Me mando mensajes, voy a la casa de ella y me junto con personas sordas", mencionó. Esa experiencia es también la que le permitió comprender necesidades que muchas veces no aparecen en los espacios donde se habla sobre accesibilidad.
Cada 19 de septiembre se conmemora en Argentina el Día Nacional de las Personas Sordas, por la sanción de la Ley 1.662 en 1885, que ordenó la creación del primer Instituto Nacional para Sordomudos, hoy renombrado como Escuela Profesor Bartolomé Ayrolo, en Villa Devoto de la Ciudad de Buenos Aires. Esta fecha recuerda y trae a consideración los derechos, la identidad y las barreras que todavía existen para acceder a distintos espacios de la vida social para las personas con discapacidad auditiva.
Para Christian, esa discusión también atraviesa su trabajo y está vigente día a día, no solo cada 19 de septiembre. "Mi tarea en todo esto es un poco difundir", expresó al mismo tiempo que planteó que el acceso a la cultura debería formar parte de esa conversación. Su recorrido artístico intenta, justamente, abrir una puerta hacia espectáculos que muchas veces resultan lejanos para quienes no pueden escuchar una canción o seguir una obra de teatro de la misma manera que una persona oyente.
La diferencia entre un intérprete y un artista que usa LSA
Christian es enfático a la hora de marcar una diferencia: él no es intérprete profesional de LSA. Su formación artística y la convivencia con sus padres son los factores que le permiten incorporar la LSA a sus presentaciones y construir una propuesta que combina distintas disciplinas.
"Yo no soy intérprete. Para ser intérprete hay que estudiar", advirtió. Sin embargo, en su caso, la LSA estuvo presente desde la infancia por su vínculo con sus padres y con la comunidad sorda, por lo que remarcó que, en cierto modo, la aprendió de forma natural desde muy pequeño. "Estudié desde que nací", afirmó.
Esa particularidad también generó diferencias con algunos intérpretes. Christian cuenta que recibió cuestionamientos porque adapta las señas a las canciones y no siempre mantiene de manera estricta el orden gramatical de la LSA. "Yo vengo a desestructurar todo esto", definió.
Según detalló, la LSA tiene una estructura diferente al español oral y las canciones requieren una adaptación para poder trasladar aquello que ocurre musicalmente al lenguaje corporal. "Las canciones tienen otra gramática, pero el sordo le entiende perfectamente", rescató.
Christian reconoce que existen distintas miradas sobre su trabajo, pero insiste en que su búsqueda es artística. "Yo no quiero ser competencia de ningún intérprete. Yo soy un artista", argumentó. Y agregó: "No dejo de ser bailarín, no dejo de ser actor, no dejo de ser cantante y a todo esto le sumo que hablo en LSA".
La comunidad sorda y el acceso a la cultura
La falta de acceso a espectáculos es otro de los puntos que Christian consideró como centrales. Existen talleres y propuestas puntuales, pero manifestó que todavía son escasas las obras teatrales y producciones musicales pensadas desde el inicio para incluir a la comunidad sorda.
"A muchas personas con discapacidad auditiva les encanta la música, el arte y teatro. Pero, obviamente, muchas veces no tienen la posibilidad de acceder", remarcó. También mencionó que producir una obra accesible implica costos y que muchas veces los proyectos destinados a públicos específicos encuentran dificultades para sostenerse.
Por eso, las redes sociales se convirtieron en una herramienta fundamental para su proyecto. Christian encontró allí una forma de mostrar sus videos y recibir respuestas de personas de distintas edades y hacer que el arte se acerque a la comunidad sorda. "Hoy en día, teniendo las redes sociales, es mucho más fácil llegar a la gente", resaltó.
La respuesta llegó especialmente de niños, adolescentes y adultos sordos, pero también recibió invitaciones institucionales, entre ellas una participación en un programa de streaming de la Radio de la Biblioteca del Congreso de la Nación, donde pudo compartir su experiencia y acercar herramientas básicas de LSA a trabajadores y a la audiencia del ciclo.
Los trámites, la discriminación y la necesidad de mayor accesibilidad
Las dificultades que, con la llegada de la pantalla del celular, mermaron con el tiempo, no tuvieron el mismo efecto en situaciones mucho más cotidianas. Christian enumeró varios episodios de discriminación que atravesaron sus padres y contó las experiencias que vivió su mamá cuando tenía que realizar trámites de forma presencial.
"Varias veces fue a realizar trámites en los que la tuvieron esperando horas y, siendo una mujer discapacitada, se le rieron en la cara", relató. También revivió un episodio de discriminación que su padre sufrió durante una renovación de la licencia de conducir y que aquella experiencia tuvo consecuencias posteriores. "Lo discriminaron, no le resolvieron el problema y, por ese motivo, a mi papá le agarró una especie de ataque de pánico que le dejó secuelas", narró.
Christian considera que para evitar la exclusión de personas sordas una de las claves está en la educación. Su deseo es que la LSA tenga presencia desde la escuela y también en la formación de quienes luego trabajarán en ámbitos donde pueden encontrarse con personas con problemas de escucha.
"Me encantaría que a mí el LSA sea una materia en el colegio o en donde sea", comentó a C5N y propuso que existan cursos gratuitos, porque considera que el costo puede convertirse en una nueva barrera para quienes quieren aprender. "Estudiar LSA es caro y no todos tienen la accesibilidad para pagar", lanzó y añadió que es algo que afecta a la propia comunidad: "No todos los sordos saben LSA".
El objetivo, aclaró, es que las personas sordas puedan desenvolverse con mayor autonomía y no dependan permanentemente de familiares u oyentes para realizar trámites o resolver situaciones cotidianas. "La persona sorda tiene que sentirse autónoma", cerró.
Tres historias que marcaron su camino: la herencia familiar, un video inolvidable y el sueño de llegar a Lali
De los últimos videos que hoy Christian comparte en redes sociales, la mayor parte están atravesados por su relación con la comunidad sorda, los vínculos familiares y un proyecto artístico con el que sueña a lo grande. El bailarín guarda recuerdos que conectan distintas generaciones y que explican, en parte, por qué decidió unir el canto, el baile y la Lengua de Señas Argentina (LSA) en una misma propuesta.
Uno de esos relatos tiene como protagonista a su abuela, a quien define como una "pionera". Según detalló, fue la primera persona sorda en obtener un registro de conducir en Argentina, en 1953, un hecho que conserva en fotografías, revistas y documentos de época. "Tengo de hecho la nota, tengo la revista y todo", contó con orgullo.
Entre todos los contenidos que creó, hay uno que ocupa un lugar especial y todavía lo emociona. Se trata del video que grabó junto a su mamá por el Día de la Madre, mientras su hermana registraba la escena y su papá observaba desde atrás. "Ese video para mí fue como un montón", dijo, emocionado, a C5N. Durante la grabación, Christian le cantaba a su madre en lengua de señas y su padre, conmovido, se colocó los audífonos para escuchar la canción.
"Mi mamá me miraba y yo le estaba cantando la canción y mi papá atrás llorando, diciéndome: 'Qué joya que es tu mamá'", mencionó y destacó el vínculo de sus padres, unidos por el amor y el activismo. La escena se convirtió en uno de los videos más vistos y comentados de su cuenta de Instagram.
La difusión de sus producciones también lo acercó, al menos de manera indirecta, a artistas que admira. Entre ellas aparece Lali Espósito, quien desde la cuenta oficial de su tour Atendiendo al Demonio reaccionó con un corazón a las coreografías con LSA del intérprete. Fanático de su música, reconoció que imagina un objetivo que hoy parece lejano, pero que mantiene intacto: "Yo la escucho todos los días. Me gustaría participar como bailaín de su recital".
Más allá de ese sueño, Christian tiene claro cuál es su meta: trabajar con niños y adolescentes sordos, llevar su propuesta a teatros y escenarios más grandes y ampliar la accesibilidad al arte. "Tengo que seguir luchando y luchando para que esto se siga difundiendo", concluyó.
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