El filósofo surcoreano que afirma que la depresión es la enfermedad de una sociedad que sufre de excesiva positividad
A sus 67 años, el pensador y filósofo surcoreano se ha consolidado como una de las voces más autorizadas y escuchadas en el ámbito de la comunicación y las humanidades.
Byung Chul Han es un reconocido filósofo contemporáneo.
Byung-Chul Han sostiene que la depresión surge cuando el individuo colapsa ante la presión de tener que ser siempre productivo y positivo.
Según Han, el sujeto moderno no es explotado por un tercero, sino que se exige a sí mismo hasta el agotamiento por el deseo de éxito.
La sociedad actual huye del aburrimiento y la negatividad, privándose de los espacios necesarios para la reflexión profunda.
El filósofo propone recuperar la capacidad de "no hacer" y contemplar el mundo más allá de las pantallas y el rendimiento.
En el mundo actual, donde la autoexigencia y el mandato de “ser felices, productivos y exitosos” las veinticuatro horas del día rigen como discurso principal, el cansancio se ha convertido en el síntoma silencioso de toda una generación.
Mientras los manuales de autoayuda y las redes sociales promueven un optimismo inquebrantable, filósofos contemporáneos alzan su voz para advertir sobre los peligros de esta tendencia. En este contexto, Byung-Chul Han sostiene una tesis tan provocadora como necesaria: “La depresión es la enfermedad de una sociedad que sufre de excesiva positividad”.
La reflexión de Byung-Chul Han
El filósofo y pensador surcoreano sostiene que el mal contemporáneo no proviene de una prohibición externa o de una autoridad que nos dice "no puedes", sino de una presión interna que nos repite constantemente que "podemos todo". Esta autoexigencia de rendimiento infinito termina por agotar el sistema inmunológico del alma, transformando la libertad aparente en una nueva forma de esclavitud voluntaria.
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Redes sociales
La reflexión de Han se centra en lo que él denomina la "Sociedad del Rendimiento". En este modelo social, el individuo ya no es un sujeto de obediencia, sino un "sujeto de rendimiento" que se explota a sí mismo creyendo que se está realizando. Al no haber un límite externo, el sujeto se exige hasta el colapso, lo que deriva en el síndrome de burnout (desgaste profesional) y, eventualmente, en cuadros depresivos.
Según el filósofo, la positividad excesiva se manifiesta en la falta de negatividad: ya no hay espacio para el dolor, el duelo o el aburrimiento, estados que son esenciales para el pensamiento profundo y la creatividad. Al intentar eliminar todo lo que nos genera incomodidad, terminamos viviendo en una superficie plana y digital que nos deja vacíos y profundamente cansados.