El caso del perro "Coco", que no pudo ingresar al país por no cumplir con las normas de traslado internacional de animales, sigue en el centro del debate ya que hubo una cadena de responsabilidades. Su tutor no cumplió con las vacunas y las autoridades del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) lo pusieron en cuarentena en el aeropuerto de Ezeiza para proteger la salud del animal y de todos.
En el programa Nos Vemos a La Tarde en C5N, el médico veterinario Juan Enrique Romero responsabilizó al dueño de la mascota por su negligencia: "Tanto el tutor, como el gobierno húngaro y sus autoridades sanitarias, que deberían haber intervenido y la aerolínea que se hizo la distraída, deberán pagar las consecuencias", advirtió Romero.
En este sentido, se aclaró que para el transporte del animal, para el ingreso y egreso del país, se deben cumplir con el certificado de salud, de vacuna antirrábica, el certificado veterinario internacional para viajar al exterior con perros y/o gatos, además del certificado de que se vacunó al animal contra el parásito que produce la hidatidosis.
El organismo público lo dejó en cuarentena en un espacio brindado por la Aduana en el aeropuerto de Ezeiza para que el cachorro sea vacunado contra la rabia y quede 40 días para resguardo de su salud.
"Jamás en la cabeza de ningún funcionario argentino del Senasa estuvo la idea de sacrificar a la mascota sino que la ley es la que dice que se lo deja ingresar sin cumplir los requisitos, y se incumple la ley o se lo sacrifica", aclaró el especialista en animales.