El caso Chano y la ley de Salud Mental: ¿qué hay que cambiar?

Otra vez Chano es noticia y nuevamente se vuelve a cuestionar la legislación. ¿Qué hay que hacer para que estos casos no sigan repitiéndose?

Chano vuelve a ser noticia y en todos los medios y redes sociales escuchamos distintas opiniones sobre su vida, sus tratamientos y sus adicciones. Pero también se repiten distintas críticas: hacia su persona, su familia, sus tratamientos y también se hace foco en las leyes actuales en materia de Salud Mental y Adicciones. Algunas personas atacan directamente a la Ley Nacional de Salud Mental, otras hablan de las dificultades en su implementación. ¿Pero los casos como los de Chano ocurren por falta de legislación? ¿Qué hay que cambiar para que estos no sigan repitiéndose? ¿Es un problema individual, social o legal?

En el año 2010, luego de muchos debates, en nuestro país se aprobó la Ley Nacional de Salud Mental 26.657. Fue importante porque no solo participaron en su creación personas del arco político sino también profesionales y usuarios de servicios de Salud Mental. Ésta trajo varios cambios claves en la legislación.

Comenzó a definirse la salud mental como “un proceso determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos”. Así como también redefinió el consumo problemático de sustancias entendiéndolo como un trastorno de Salud Mental que merece ser abordado como tal.

Fue pionera en términos de derechos para las personas con padecimiento mental, marcando un hito en el proceso de desmanicomialización en la Argentina, proponiendo la internación como un último recurso, que debe ser lo más corto posible.

Esto se dio en el marco de un sistema de salud mental en donde las personas podían pasar décadas internadas por trastornos que permitían perfectamente un tratamiento ambulatorio, que les daría la posibilidad de reinsertarse y volver a vivir en su comunidad sin sufrir el estigma que genera haber pasado por una internación prolongada por padecimiento mental.

Durante mucho tiempo se asoció a las personas con trastornos mentales con actos violentos o delictivos, sin ninguna evidencia científica. No es cierto que tengas más probabilidades de cometer actos violentos ni que sean peligrosas

para la sociedad. De hecho, ocurre en más ocasiones que estas personas sean víctimas de agresiones, malos tratos y abusos que responsables de un acto violento, como le pasó a Chano.

Uno de los debates en torno a la Ley que plantea la situación actual de Chano tiene que ver con el concepto de internación involuntaria: la ley define la internación involuntaria como un recurso terapéutico excepcional en caso de que no sean posibles abordajes ambulatorios, y que sólo podrá realizarse cuando a criterio del equipo de salud mediare situación de riesgo cierto e inminente para esa persona o para terceros. Las internaciones involuntarias deben ser lo más breve posible y estar continuamente supervisadas.

Chano tuvo una leve mejoría y despertó
En las últimas horas el músico tuvo una leve mejoría, pero sigue internado.

En las últimas horas el músico tuvo una leve mejoría, pero sigue internado.

Muchas personas consideran que esta ley impide internar sin consentimiento. Sin embargo, la reconocida psicóloga y profesora Alicia Stolkiner (junio 2022), explica que “el articulado del capítulo VII de la Ley Nacional de Salud Mental habilita la internación involuntaria pero la rodea de los recaudos necesarios a una medida única en el campo de la salud: privar de libertad para cuidar”.

Para ella, la mayoría de los ejemplos y datos que utilizan para atacar la ley son producto no de la misma sino de su falta de implementación, no solo por parte del Estado sino también por los privados”. Desde esta perspectiva, no se necesitaría cambiar la ley sino profundizar su aplicación y exigir en todos los niveles y a todos los actores de un sistema de salud fragmentado.

Entonces, si la Ley permite internar involuntariamente y nos da las herramientas necesarias para tratar los padecimientos mentales y las adicciones, la lupa debe ser puesta en otro lugar. ¿Con qué presupuesto contamos a la hora de implementar tratamientos integrales relacionados con el abuso de sustancias? ¿Qué ofertas tenemos al momento de pensar dispositivos que no sean de internación?

Según la Organización Panamericana de la Salud, el gasto público mediano en salud mental en toda la región es de apenas un 2% del presupuesto de salud. Si bien la Ley Nacional de Salud Mental obliga al Estado a destinar, como mínimo, el 10% del gasto total de salud a salud mental, en el proyecto 2023 este porcentaje será del 1,68%. (Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia, 2022).

El presupuesto destinado a salud mental, incluye el presupuesto para el SEDRONAR, el organismo nacional que tiene a su cargo la coordinación de las políticas públicas en materia de adicciones, el cual siempre estuvo muy lejos de alcanzar los parámetros estipulados en la Ley. En el momento de mayor inversión, apenas llegó a representar el 2,2%.

Además, la falta de desagregación de los montos asignados, la ausencia de indicadores de proceso, de resultados y de impacto, la falta de metas físicas claras y la escasa o nula información referida a las mismas, impiden conocer y monitorear aspectos fundamentales de la política pública en la materia.

Marina Charpentier
Marina Charpentier, la madre de Chano.

Marina Charpentier, la madre de Chano.

Es decir: si queremos avanzar en el tratamiento de los problemas de salud mental y adicciones, así como en la promoción y prevención de la salud, es necesario cambiar el foco y prestarle atención a la salud mental, para lograr que finalmente se implemente la Ley en todos sus niveles.

Lamentablemente se siguen escuchando discursos estigmatizantes sobre el consumo problemático de sustancias. Esto debe ser tratado y abordado como una enfermedad de salud mental más. Hasta que no pongamos el foco en lo importante y se sigan escuchando barbaridades no vamos a poder modificar la manera en la que se abordan estas problemáticas que son muy complejas.

Atacar a Chano, a su madre, a sus profesionales, es poner el foco en lo individual en lugar de abordar la problemática social y colectiva. Atacar la Ley es desconocer la misma y es ingenuo, ya que el hecho de que haya sido legislada no implica que existan los recursos para que la misma se cumpla. Si logramos que la Ley se implemente no solo tendremos más posibilidades de ayudar a muchas personas como el Chano, sino también permitiría educar en Salud Mental sin la estigmatización y desinformación presente en los medios de información.

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