El cambio climático se devora a una de las grandes maravillas naturales del planeta

El gobierno australiano lanza un nuevo plan millonario de salvataje. Además, científicos descubren que Marte tuvo agua hasta hace menos tiempo de lo que se creía. Y el telescopio James Webb se dispone a observar el universo.

La Gran Barrera de Coral australiana contiene la colección de arrecifes de coral más grande del mundo, con 400 tipos de coral, 1500 especies de peces y 4.000 tipos de moluscos. También es el hábitat de especies en peligro de extinción.

Amenazada por el calentamiento del agua, se estima que un 98% del arrecife fue afectado por el blanqueamiento en las últimas dos décadas y el daño no se detiene. Tanto que una nueva advertencia de la UNESCO, que amenazó con retirarlo de su lista de Patrimonio Mundial motivó que el gobierno australiano anunciara un plan de u$s700 millones para protegerlo.

De todos modos, organizaciones ecologistas estimaron que el paquete de financiación es insuficiente y asemejaron la nueva iniciativa con el plan "Arrecife 2050", que en el pasado ya impulsó miles de millones de dólares a su protección y apenas pudo frenar el ritmo de deterioro.

Con elecciones por delante, también se la considera una hábil jugada política para no perder apoyo entre una cada vez mayor porción de ciudadanos que votan por candidatos que llevan la cuestión medioambiental en sus plataformas. Esta maravilla natural se extiende a lo largo de 2.000 kilómetros a lo largo de la corta noreste. La salud del arrecife es también una preocupación para muchas economías de la zona, ya que existen más de 64.000 empleos asociados a operadores turísticos y proveedores del sector hotelero.

Marte tuvo agua hasta hace menos de lo pensado

planeta marte

Marte estuvo lleno de ríos y estanques hace miles de millones de años, pero a medida que la atmósfera del planeta fue menguando, el agua se evaporó y el planeta rojo se convirtió en el desierto que hoy conocemos.

Las observaciones del Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de la NASA, gracias a los minerales de sal obtenidos en la superficie, llevaron a los científicos a concluir que los rastros de agua líquida datan de hace 2.000 millones de años y que ese escenario bien pudo haber sido propicio para la vida microbiana. Toda una novedad: las estimaciones anteriores suponían que el agua de Marte se había evaporado muchos antes, hace unos 3.000 millones de años.

Muchas de las sales de cloruro se encontraron en depresiones, en las que los especialistas sospechan que alguna vez hubo estanques poco profundos.

El telescopio James Webb entra en calor

telescopio James Webb

Tras cumplir todas las fases de despliegue, el telescopio se prepara para observar el universo.

El telescopio espacial James Webb alcanzó su órbita final a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra, un punto ideal para observar las primeras galaxias del universo.

Permanecerá en esta región del espacio alineado con nuestro planeta mientras se mueve alrededor del sol, lo que permitirá que el parasol que lleva proteja el equipo sensible del calor y a la luz.

El telescopio fue lanzado a bordo de un cohete Ariane 5 el 25 de diciembre. Su vida mínima planificada es de cinco años, pero si las condiciones son ideales como hasta el momento, la duración de la misión alcanzaría los 20 años. Podrá observar hasta unos cientos de millones de años después del Big Bang, lo que nos ayudará a comprender cómo se formaron y evolucionaron las galaxias.

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