Conocida por todos: cuál es la historia de Yiya Murano, la primera asesina serial argentina
Su figura continúa siendo objeto de análisis y representación en la cultura popular, simbolizando el lado oscuro de una época marcada por las apariencias.
Yiya Murano es reconocida por los crímenes que realizó.
María “Yiya” Murano fue condenada a prisión perpetua por envenenar a dos amigas y a una prima en 1979, en uno de los casos criminales más recordados de Argentina.
Fingía ser una inversora exitosa para ganarse la confianza de sus víctimas, a quienes ofrecía multiplicar su dinero antes de asesinarlas con té envenenado.
Los fallecimientos ocurrieron entre febrero y marzo de 1979 y, tras la exhumación de los cuerpos, se hallaron rastros de cianuro alcalino.
Murano murió en 2014 en un geriátrico de Belgrano, dejando tras de sí una historia de engaño, avaricia y frialdad que marcó la crónica policial argentina.
El nombre de Yiya Murano sigue resonando en la memoria colectiva argentina como sinónimo de misterio, engaño y crimen. Detrás de una apariencia amable y un perfil social respetable, se escondía una historia que conmocionó al país y marcó un antes y un después en la crónica policial nacional. Su caso no solo expuso una serie de asesinatos con un sello particular, sino también una trama de ambición y manipulación que parecía sacada de una novela.
Murano se movía con soltura en los círculos sociales de la clase media alta, ganándose la confianza de sus allegados con su simpatía y aparente éxito económico. Sin embargo, esa fachada comenzó a resquebrajarse cuando la realidad detrás de sus acciones salió a la luz, revelando una red de delitos que sorprendió incluso a los investigadores más experimentados.
Cómo eran los crímenes que cometía Yiya Murano
Yiya Murano
María Bernardina de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, más conocida como “Yiya Murano, la envenenadora de Monserrat”, fue una de las criminales más frías y meticulosas de la historia argentina. Aunque siempre negó los cargos, los crímenes ocurrieron entre el 11 de febrero y el 24 de marzo de 1979.
Nacida el 20 de mayo de 1930, fue condenada a prisión perpetua por asesinar a dos amigas y a una prima segunda, luego de pedirles dinero bajo la promesa de multiplicar sus inversiones sin intención de devolverlo. Su hijo, Martín Murano, declaró que su madre actuó con total “frialdad” y que los hechos eran tan inverosímiles que superaban cualquier ficción.
Su prima segunda, Carmen Zulema “Mema” del Giorgio, le confió una suma para invertir, obteniendo buenos resultados en una primera operación, lo que la llevó a repetir la experiencia, sin saber que esta vez sería fatal. Al mismo tiempo, Nilda Adelina Gamba, vecina de “Mema”, y su amiga Lelia Elida “Chicha” Formisano también entregaron su dinero a Murano, atraídas por sus promesas de ganancias rápidas.
“Yiya” intensificó su cercanía con ellas, visitándolas con frecuencia. El 10 de febrero de 1979, Gamba sufrió fuertes dolores estomacales y náuseas tras compartir un té con Murano. Falleció al día siguiente, mientras su asesina se encargaba de conseguir un certificado de defunción que evitara la autopsia.
Un mes más tarde, “Chicha” fue hallada muerta frente al televisor, con restos de comida y una taza de té, tras recibir la visita de Murano. El diagnóstico volvió a ser “infarto no traumático”. Finalmente, el 24 de marzo, su prima “Mema” cayó desplomada en el pasillo de su edificio tras sentirse mal. Los vecinos la auxiliaron, pero murió camino al hospital.
Su hija descubrió luego que faltaban pagarés firmados por “Yiya”, lo que despertó las sospechas. La investigación determinó, tras la exhumación de los cuerpos, que en las vísceras de “Mema” había restos de cianuro alcalino, confirmando que fue envenenada. Así se cerró el caso que convirtió a Murano en una figura siniestra del crimen argentino.
Yiya murió el 23 de junio de 2014 en un geriátrico de Belgrano y fue enterrada en la Chacarita bajo una versión abreviada de su nombre.