El juicio contra Roberto "la hiena humana" Carmona por el homicidio del taxista Javier Rodrigo Bocalón se desarrolla en Córdoba con el acusado encerrado en un cubículo de vidrio y en un estado de conmoción de familiares y asistentes por las revelaciones que debieron escuchar en las primeras jornadas del proceso.
Durante la segunda jornada del juicio, contó: “Me convidó un poco de agua y le agradecí. Le dije que parara porque mi primo se iba a sumar al viaje. Eran mentira, mi primo no existía. Ahí lo agarré del cuello y le metí el cuchillo”.
Después agregó: “Quiero decirle al papá de la víctima que entiendo su posición. Cuando un ser amado nos es arrebatado queremos saber la verdad. Usted pidió que hubiera justicia, y bueno la Justicia es esta mierda que nos toca a todos”, concluyó ante el estupor de los familiares del taxista.
Durante la primera jornada ya había dicho que era "socio vitalicio" cuando le preguntaron si alguna vez tuvo un juicio.
"Retumba en mi cabeza `no me mates, no me quites la herramienta de trabajo`. Él eligió el auto a la vida. Yo era un depredador", relató Carmona por el crimen a sangre fría de Bocalón el 13 de diciembre de 2022.
El padre y la hermana del taxista lo escuchaban hablar en la sala de audiencia y lloraron mientras el acusado hablaba con indiferencia.
"Habló con frialdad, no sé cómo catalogar a una persona de esas", afirmó el papá.
Asimismo, fue más allá y amenazó de muerte al abogado de la familia del taxista asesinado, Carlos Nayi, tras recomendarle que se "informe mejor" porque por personas como él tuvo "que mandar a otras a conocer al Señor".
El asesino, quien acumula tres condenas, dos de ellas a prisión perpetua, por otros tres crímenes, comenzó a ser juzgado nuevamente en esta ciudad acusado por los delitos de evasión y robo calificado por el uso de arma y homicidio con alevosía y criminis causa.
Carmona, de 61 años, enfrenta a un jurado popular y podría ser condenado de nuevo a perpetua.
El peligroso prontuario de Carmona
Este sujeto asesinó en 1986 a una adolescente de 16 años llamada Gabriela Ceppi, cuando ya tenía una condena a 10 años por robo, por la cual la Justicia de ese momento lo benefició con la libertad anticipada.
El criminal serial secuestró, violó y fusiló de un disparo en la cabeza a la chica y después descartó su cuerpo en un campo de sorgo en la ruta 9, donde lo encontraron un mes más tarde.
En 1988 fue condenado a reclusión perpetua con la pena accesoria de reclusión por tiempo indeterminado.
Sin embargo, en la cárcel le tiró caramelo caliente en la cara a un preso porque impidió que violara a su esposa y apuñaló a otro, a quien luego le tiró agua hirviendo mientras dormía porque no había podido matarlo.
En 1994 asesinó a Héctor Vicente Bolea, un preso con el que compartía condena para disputarle el control del pabellón.
Fue allí que de Córdoba lo trasladaron a una cárcel de Chaco y en julio de 1997 mató a Demetrio Pérez Araujo, por lo que lo sentenciaron de nuevo por homicidio.
Con tres condenas, dos a perpetua y la tercera a 16 años, en 2014 la Justicia chaqueña lo autorizó a tener salidas transitorias y empezó a viajar a Córdoba cada cuatro meses para ver a su pareja.
Y fue en una de esas que llegó a la casa de su pareja y logró evadir a cinco guardias del Servicio Penitenciario de Córdoba y un enfermero que debían custodiarlo.
Carmona escapó del lugar, secuestró al taxista para fugarse y apuñaló a Bocalón mientras manejaba. La víctima murió casi en el acto y chocó contra un poste en una esquina de la capital cordobesa.