Buscadores: el largo camino para conocer la verdad

¿De dónde venimos? esa pregunta es el hilo conductor de las historias de muchas personas que hoy en día buscan su identidad y conocer la verdad. C5N.com recopiló la historia de cuatro buscadores que relatan y visibilizan una problemática que atraviesan millones de personas.

Liliana tiene 18 años y todos los días siente los movimientos de su bebé. Sin embargo, cuando llega a la maternidad de Vicente López, donde se atendió durante el embarazo, le dicen que su hijo está muerto sin siquiera monitorearlo. La obligan a pujar en esa condición y, cuando nace, se llevan el cuerpo sin mostrárselo. Cuando Liliana le cuenta a su mamá, dudando de la veracidad de los hechos, ella le responde: “Si el médico dijo que está muerto, está muerto”.

¿De dónde venimos? Esta pregunta es el hilo conductor de las historias de muchas personas que hoy en día buscan su identidad. En Argentina, se calcula que existen 3 millones de personas que - habiendo nacido fuera del período de la última dictadura militar - desconocen su origen. Y aproximadamente unas 14 mil que, habiendo nacido entre 1974 y 1983, han dado negativo en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG).

El legado de lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo

El derecho a la identidad en Argentina está principalmente asociado a la apropiación de bebés que nacieron en cautiverio durante la última dictadura cívico militar. Fueron las Abuelas de Plaza de Mayo las que encabezaron la lucha por ese derecho.

En 1989 lograron incorporar a la Convención de los Derechos del Niño los artículos 7, 8 y 11, conocidos como los “artículos argentinos”. Por un lado, el deber de registrar al recién nacido con un nombre, nacionalidad y relaciones familiares. Y por otro, la obligación del Estado a preservar su identidad y asistirlo en caso de que haya sido privado ilegítimamente de su identidad.

Esas legislaciones, junto con la creación de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CoNaDI) asistido por el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) han acompañado y velado por la búsqueda de identidad de aquellas personas nacidas entre 1974 y 1983 que crean que pueden ser hijos e hijas de desaparecidos.

Pero ¿qué ocurre con aquellas personas nacidas en ese período de tiempo que, luego de cotejar sus datos con el BNDG han dado un resultado negativo? ¿Y con aquellas personas nacidas fuera de ese período que no conocen su identidad?

Leticia, víctima de una red de parteras

Desde pequeña, Leticia Grimau* sentía que no pertenecía a su familia y cuando preguntó por sus orígenes, a los 14 años, le dijeron que era adoptada. Luego de obtener esa respuesta dejó de indagar hasta que falleció su madre de crianza. Fue en ese momento que decidió ir a CONADI y realizarse el test de ADN para saber si era hija de desaparecidos. El resultado fue negativo: “Quedé desamparada. Después de eso estuve 10 años sin buscar nada".

LETICIA 1.jpg
Leticia Grimau es apropiada. Su partera Ofelia Pintos Lemos formaba parte de una red de parteras que traficaba bebés y dirigía una clínica clandestina en el barrio de Caballito.

Leticia Grimau es apropiada. Su partera Ofelia Pintos Lemos formaba parte de una red de parteras que traficaba bebés y dirigía una clínica clandestina en el barrio de Caballito.

En 2021 volvió a retomar la búsqueda y se enteró que formaba parte de un grupo de personas que habían sido víctimas de una red de parteras que traficaba bebés. Ofelia Pintos Lemos, su partera, dirigía una clínica clandestina en la calle Franklin, a unas cuadras del Parque Centenario, en el barrio porteño de Caballito.

A partir de ese momento, Leticia entendió que había sido apropiada: “El apropiado es una persona a la que le sustituyen sus padres biológicos por sus padres de crianza. A partir de ese momento a vos te anulan la posibilidad de conocer la verdad”. Cuando alguien es adoptado se abre un expediente que determina quiénes son los padres biológicos de la persona. “En cambio al apropiar, hay una sustitución de identidad. ¿Hija de quién soy? No se sabe”, agrega Leticia.

Sergio, visibilizar una problemática

“Ser adoptado no es lo mismo que ser apropiado, porque la palabra apropiación implica un acto ilegal”, afirma Sergio Torretta.

A los 17 años se enteró que era apropiado. Su partera, Iris Villar de Huertas, trabajaba en una maternidad instalada en un domicilio privado en Bernal, al sur de la provincia de Buenos Aires. Villar de Huertas estaba vinculada con Jorge Antonio Bergés, médico procesado por crímenes de lesa humanidad, y tiene una causa en la fiscalía de La Plata que investiga 76 casos de sustracción de niños entre 1976 y 1983.

SERGIO 1.jpg
Sergio Torretta es apropiado. Su partera Iris Villar de Huertas, trabajaba en una maternidad instalada en un domicilio privado en Bernal.

Sergio Torretta es apropiado. Su partera Iris Villar de Huertas, trabajaba en una maternidad instalada en un domicilio privado en Bernal.

En la jerga popular buscador es el nombre con el que se identifican aquellas personas que buscan su identidad de origen. Sergio no se considera uno de ellos. Si bien se hizo el ADN ancestral, una prueba a la que recurren muchos de los buscadores que te permite acceder a información sobre tus orígenes biológicos y étnicos a través de Bancos genéticos mundiales, decidió no abocarse a su búsqueda personal.

Su lucha desde hace algunos años busca concientizar y visibilizar esta problemática: “No quiero que provoque la idea de que este es un grupo de gente aislada. Yo quiero romper con esa mirada. Afecta casi al 10 % de la población y es muy común”, asegura Sergio y agrega: “Que se vea como una problemática social, no como un conjunto de casos aislados".

SERGIO 2
Sergio Torretta.

Sergio Torretta.

María Eugenia, acompañar en la búsqueda

María Eugenia Atencio es psicóloga y comenzó su búsqueda hace 10 años. Hoy en día forma parte de Nuestra Primera página, una asociación civil radicada en Rosario que defiende el derecho de las personas a conocer su identidad de origen y los asesora con los test de ADN ancestral del banco de datos Family Tree.

Junto con una amiga y colega, Cristina Costa, coordinan un grupo de apoyo para buscadores de todo el país. “Este proceso genera muchas emociones encontradas y ambivalentes. Hay personas muy agradecidas con sus padres de crianza y hay otras personas que están enojadas, desilusionadas, angustiadas”, afirma María Eugenia mientras remarca la importancia de generar espacios de contención para los buscadores.

Liliana, la otra cara de la búsqueda

Del otro lado de la búsqueda se encuentran las madres. Congregadas en múltiples grupos (Mamá te busca, Madres por la verdad, Madres independientes) distintas mujeres luchan día a día por reencontrarse con sus hijos.

Una de ellas, Liliana Leiva, tenía 18 años en 1988 cuando se acercó a la maternidad Santa Rosa de Vicente López para tener a su segundo hijo. Si bien se había atendido durante todo el embarazo allí, cuando llegó ese día le dijeron que su historia clínica no existía.

Liliana
Liliana Leiva en la maternidad Santa Rosa de Vicente López donde tuvo el parto de su segundo hijo

Liliana Leiva en la maternidad Santa Rosa de Vicente López donde tuvo el parto de su segundo hijo

“Yo sentí patear a mi bebé hasta el último momento, pero cuando llegué a la maternidad me dijeron que había muerto hacía 10 días. Nadie me creía”, recuerda Liliana. Luego la culparon y la obligaron a pujar, atada de pies y manos, y ni bien el bebé salió se lo llevaron sin que ella pudiera verlo.

28 años más tarde, en 2016 y con la ayuda de la Defensoría del Pueblo, Liliana pudo obtener su historia clínica y cotejar que en el libro de partos de la maternidad figuraba el suyo pero en el libro de óbitos no había registro de bebés fallecidos ese día. A su vez, en el libro del cementerio figura un bebé enterrado a su nombre, con fecha un día antes del parto.

Liliana 3
 Las manos de Liliana Leiva sujetan un cartel en forma de bata de bebé en la que se leen los datos de nacimiento de su hijo.

Las manos de Liliana Leiva sujetan un cartel en forma de bata de bebé en la que se leen los datos de nacimiento de su hijo.

En 2022, la Secretaría de Derechos Humanos inició una campaña de difusión llamada Mamás que buscan para incitar a aquellas madres que, como Liliana, fueron separadas de sus hijos al nacer, a que se acerquen a CoNaDI, registren su caso, y así ayudarlas en el proceso de búsqueda.

La trama social de la problemática

El sistema de apropiación de niños se construyó y perpetuó sobre la base de estigmas y prejuicios sociales. El tabú que existía respecto a la adopción generaba un pacto de silencio: "La gente pensaba mejor no decirle al niño que era adoptado porque la iba a pasar mal en el colegio", recuerda Leticia Grimau.

Junto con el ocultamiento, muchas veces se utilizaba la palabra adopción para nombrar casos de apropiación, negando y ocultando el componente ilegal de esta última. Este accionar era justificado a través de un discurso social que lo definía como un “acto de bien” porque los apropiadores podían ofrecerle al niño una mejor vida que sus padres biológicos.

Al mismo tiempo, la mirada adultocéntrica y el tratamiento de los niños como objetos contribuía a la naturalización del hecho. María Eugenia Atencio, afirma que, si bien aún hoy hay que combatir muchos prejuicios, a partir de la adhesión del país a la Convención de los Derechos del Niño, esto ha cambiado: “Antes era un niño para una familia y hoy es para este niño, una familia”.

LILIANA 2.jpg
Liliana Leiva sostiene en sus manos una fotografía que le tomaron durante el embarazo de su segundo hijo.

Liliana Leiva sostiene en sus manos una fotografía que le tomaron durante el embarazo de su segundo hijo.

Hasta el momento, nueve provincias sancionaron la Ley de Derecho a la Identidad de Origen (Chaco, Entre Ríos, Buenos Aires, Río Negro, La Pampa, Neuquén, Santa Fe, Misiones y Mendoza). Entre las herramientas que promueven las distintas leyes provinciales se encuentra el acceso a registros de hospitales, libros de partos, de nacimientos y defunciones, entre otros datos que faciliten a los solicitantes la búsqueda de su origen. También brindar asistencia psicológica y legal a los buscadores, y garantizar la gratuidad de los estudios genéticos solicitados. A su vez, hacen foco en la realización de campañas y programas de difusión y concientización del tema.

Si bien muchas de ellas aún no fueron reglamentadas, la aprobación de cada una de estas leyes es vivida por muchos de los buscadores como un triunfo que va allanando el camino hacia la sanción de una ley nacional. Mientras tanto, siguen exigiendo por la aplicación de políticas públicas que faciliten su búsqueda y los contengan.

Acompañándose entre ellos, reunidos en distintos grupos, los buscadores celebran cada vez que alguno logra encontrarse con su familia de origen: “Es una felicidad compartida, un bálsamo para todos".

* Hoy en día Leticia participa como tesorera de la Asociación Civil Por Nuestra Identidad (Instagram: @asociacioncivilpni), grupo que nuclea a los buscadores víctimas de la red de parteras Ofelia Pintos Lemos, Gregoria Agra de Pasini y Rosa Martines de Poggi.

DEJA TU COMENTARIO: