Aterrorizó Manchester y muchos años después descubrieron el diario íntimo: revelaron los secretos más oscuros

Ese descubrimiento prometió arrojar luz sobre aspectos desconocidos de la mente y las motivaciones del responsable.

  • Un caso criminal causó pánico y conmoción en Manchester durante años. El paso del tiempo no apagó el interés ni las incógnitas alrededor de la historia.
  • Ian Brady fue responsable, junto a Myra Hindley, de los Moors Murders, una serie de asesinatos de niños y adolescentes. El análisis de nuevos documentos reactivó la investigación pública.
  • Un cuaderno personal de Brady fue una prueba clave: contenía anotaciones sobre vigilancia, listas de nombres y planes vinculados a los secuestros y asesinatos.
  • Ese material permitió demostrar la planificación previa de los crímenes y ayudó a vincular casos que inicialmente no estaban conectados.

Durante años, una serie de hechos estremeció a Manchester y dejó una marca indeleble en la memoria colectiva. El horror, la violencia y el silencio que rodearon el caso lo convirtieron en uno de los más perturbadores de la historia criminal del Reino Unido.

Con el paso del tiempo, y cuando parecía que ya no quedaban aristas por conocer, nuevos elementos comenzaron a reactivar el interés público y judicial. Viejos archivos, testimonios y documentos personales volvieron a ser analizados bajo una mirada distinta, reabriendo debates y preguntas incómodas.

Qué decía el diario íntimo del asesino en serie Ian Brady y cómo fueron sus crímenes

-Ian Brady

Ian Brady fue uno de los asesinos en serie más notorios del Reino Unido y protagonista de los llamados Moors Murders, una serie de crímenes cometidos junto a su pareja, Myra Hindley, en la década de 1960. Entre 1963 y 1965, ambos secuestraron, abusaron y asesinaron a cinco niños y adolescentes, cuyos cuerpos fueron enterrados en los páramos de Saddleworth Moor, cerca de Manchester.

La investigación logró avanzar de manera decisiva cuando la policía accedió a un cuaderno personal de Ian Brady, que se convirtió en una de las piezas de evidencia más contundentes del caso. En ese cuaderno, Brady llevaba registros escritos que incluían listas de nombres, anotaciones sobre vigilancia, descripciones de posibles víctimas y referencias directas a secuestros planificados. El contenido confirmó la existencia de una metodología previa y un proceso de selección deliberado.

Además del cuaderno, los investigadores hallaron grabaciones de audio realizadas por la pareja, entre ellas una cinta en la que se escuchaba el abuso de una de las víctimas. El material escrito de Brady permitió vincular hechos que hasta ese momento aparecían como casos aislados y demostrar el grado de planificación y frialdad con el que actuaba el acusado. Incluso años después de su condena, el cuaderno continuó siendo clave para intentar localizar restos de víctimas cuyos cuerpos no habían sido encontrados.

Ian Brady fue condenado a cadena perpetua en 1966 y pasó el resto de su vida en prisión y hospitales psiquiátricos. Murió en 2017 sin colaborar plenamente con las autoridades. Su cuaderno sigue siendo considerado un documento central en la historia criminal británica, no solo por su valor probatorio, sino porque expuso de manera directa la lógica del crimen organizado y premeditado detrás de los asesinatos de menores.

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