En los últimos días circularon publicaciones que mencionaban un supuesto asteroide identificado como 2026 PT1 que se acercaría a la Tierra durante la segunda mitad de agosto de 2026. Pese a eso, hasta el momento esa afirmación no encontraba respaldo en los registros públicos oficiales de la NASA ni de los organismos especializados en seguimiento de objetos cercanos al planeta.
El organismo que realiza estos cálculos es el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS), dependiente del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA. Su función es calcular las órbitas de asteroides y cometas, evaluar probabilidades de impacto y publicar una tabla de aproximaciones con fecha, distancia, velocidad y margen de incertidumbre de cada encuentro. Ninguna de sus bases de datos públicas respaldó, al momento del análisis, la existencia del objeto mencionado en las publicaciones virales.
Sí existe un cuerpo denominado 2025 PT1, clasificado como asteroide Apolo y objeto cercano a la Tierra en las bases de la NASA, pero se trata de una designación diferente. Que ese objeto exista no permite concluir que las publicaciones sobre "2026 PT1" se refieran a él. Las denominaciones provisionales responden a un sistema formal vinculado con el año y el período de descubrimiento, por lo que una diferencia aparentemente menor en el nombre puede tener como referencia a otro cuerpo celeste o incluso a una identificación que no exista.
El hallazgo de este objeto resalta la agilidad de los sistemas de vigilancia actuales.
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Qué se sabe sobre los asteroides cerca de la Tierra
Un objeto cercano a la Tierra, conocido como NEO por sus siglas en inglés, es un asteroide o cometa cuya trayectoria orbital ingresa en zonas cercanas a nuestro planeta. Esta clasificación describe su órbita, no implica que vaya a colisionar con el planeta. La NASA aclara que estos cuerpos pueden ser asteroides rocosos o cometas procedentes de distintas regiones del Sistema Solar.
La expresión "aproximación cercana" debe leerse en escala astronómica. La tabla de CNEOS usa como referencia la distancia lunar, equivalente a unos 384.000 kilómetros, mientras que una unidad astronómica representa cerca de 150 millones de kilómetros. Por eso, un objeto presentado como "cercano" puede estar todavía a millones de kilómetros de distancia.
Incluso la categoría de asteroide potencialmente peligroso no equivale a una predicción de impacto. CNEOS aplica esa denominación a objetos cuya distancia mínima de intersección orbital con la Tierra es igual o inferior a 0,05 unidades astronómicas, unos 7,48 millones de kilómetros, y cuya magnitud absoluta indica un tamaño de aproximadamente 140 metros o más. La propia NASA es explícita al señalar que esa clasificación no significa que el asteroide puede llegar a chocar.
Para una evaluación real del riesgo hay que considerar en conjunto la distancia, el tamaño estimado, la incertidumbre orbital y la probabilidad calculada de colisión. CNEOS mantiene además el sistema Sentry, que analiza órbitas conocidas y busca posibles escenarios de impacto futuro. La presencia de un objeto en una tabla de acercamientos no constituye por sí sola una alerta.
Un fenómeno astronómico que sí está confirmado para agosto de este año es el de las Perseidas, la lluvia de meteoros alcanzará su punto máximo en la noche del 12 y la madrugada del 13, con condiciones favorables porque coincide con Luna nueva. Las Perseidas no son asteroides que se dirigen hacia la Tierra, sino fragmentos diminutos del cometa 109P/Swift-Tuttle que al ingresar en la atmósfera generan los trazos luminosos conocidos como meteoros.