A 30 años de la primera visita de Guns N' Roses: fake news, nacionalismo extremo y un recital que se convirtió en una cuestión de Estado

En diciembre de 1992, la banda de rock estadounidense realizó dos presentaciones en el estadio de River Plate en medio de un clima hostil y enrarecido por una serie de rumores que circularon en los medios durante las semanas previas. Un repaso de aquellos días agitados, en los que reinaron la confusión, la histeria y el miedo.

El año 1992 marcó el comienzo de una era en la Argentina: la del rock de estadios. En julio, Iron Maiden se presentó en Ferro Carril Oeste. En octubre, Nirvana brindó un antipático show en Vélez Sarsfield. En noviembre, también en Liniers, los fanáticos de los Rolling Stones se dieron el gusto de ver a Keith Richards sobre las tablas. Pero lo más fuerte sucedería en diciembre con la visita de Guns N’ Roses, la banda del momento.

Con más de 40 millones de copias vendidas de sus discos Use Your Illusion I y II, los californianos llegaban al país en un contexto en el que la sociedad argentina comenzaba a saborear las primeras mieles de la convertibilidad.

La paridad 1 a 1 entre el peso y el dólar, además de permitirle a buena parte de la clase media veranear en Brasil, Miami o Cancún, fomentaba la contratación de artistas internacionales por parte de los productores de espectáculos. Uno de los que la vio fue Daniel Grinbank, por entonces dueño de la radio Rock&Pop, y se tiró de cabeza en el negocio. Sin embargo, en aquellos días iniciales de diciembre del ’92, no todas fueron rosas.

Cuando nadie hablaba de fake news

La primera visita de los Guns a la Argentina estuvo marcada por la histeria, la paranoia, la desinformación y el miedo. En las semanas previas a la llegada de la banda, a alguien se le ocurrió inventar que Axl Rose había quemado una bandera argentina durante un show en París. Otro fue un poco más lejos y le adjudicó unas supuestas declaraciones al cantante, en las que decía que éramos unos indios y que iba a quemar sus botas una vez que abandonara Buenos Aires.

El término fake news todavía no existía, pero las falsas noticias sí. Y circularon de boca en boca hasta llegar a las redacciones de los diarios y los noticieros. Muchos aprovecharon la polémica para vender más ejemplares y acrecentar la audiencia. En vez de aportar claridad, alimentaron la confusión y terminaron provocando una grieta entre grupos nacionalistas y fanáticos de la banda.

guns n roses recorte

“Algo terrible puede pasar el sábado 5 y domingo 6 en el estadio de River. Para aquellos que no hagan caso, después puede ser demasiado tarde”, advertía un comunicado firmado por la Asociación Patriótica Argentina, en el que exhortaban a la población a no concurrir a los shows.

Otro que llevaba la rúbrica del Círculo de la Cultura Nacional, Asociación Nacional General Belgrano y Agrupación Nacionalista José de San Martín señalaba que “los Guns N´Roses han ofendido a nuestra patria, y dicen que no temen ni a nuestros indios ni a nuestras flechas… Por eso, les haremos tragar sus palabras, para que nunca olviden la ofensa que le han hecho a los argentinos”.

Desde la cárcel, el coronel y líder carapintada Mohamed Alí Seineldín repudió la presencia de la banda en el país y recomendó a los jóvenes argentinos que se abstengan de concurrir a sus conciertos.

Algo similar había ocurrido en 1983, al año siguiente de la guerra de Malvinas, cuando se anunció la visita de Kiss a la Argentina para dar tres shows en el estadio de Boca Juniors, que finalmente fue cancelada por motivos que nunca fueron del todo aclarados, aunque la suspensión se produjo en el marco de una serie de amenazas por parte de comandos de ultraderecha que prometían “volar la Bombonera” con los músicos y el público adentro.

De Gene Simmons y Paul Stanley se llegó a decir que eran “una banda de drogadictos, degenerados y homosexuales” y hasta se los acusó de pisar pollitos arriba del escenario. Un disparate de idénticas características al que envolvía la visita de los Guns.

Sin embargo, en aquellos días previos al arribo de Guns N’ Roses, las noticias que llegaban desde Colombia y Chile no colaboraban en nada. En Bogotá se registraron incidentes con heridos y detenidos fuera del estadio El Campín cuando un grupo de personas quiso ingresar sin tickets. En Santiago, Axl y sus guardaespaldas golpearon a unos reporteros gráficos, la policía allanó el hotel donde se hospedaba la banda en busca de drogas que nunca encontró, una chica murió aplastada contra las vallas, y al término del recital hubo enfrentamientos entre parte del público y los carabineros.

"Son unos forajidos"

La conmoción social era tal que los recitales de River terminaron convirtiéndose en un tema de Estado. El entonces presidente Carlos Menem se subió a la ola demagógica y sobreactuó indignación: “Son unos forajidos. Lo lógico hubiera sido prohibirlos, pero esto en el mundo, con toda seguridad, hubiera servido para que nos criticaran y nos tildaran de autoritarios. Yo les pediría a los organizadores, a los que traen a los artistas, que tengan mucho cuidado con la elección de estos grupos”.

Dos años después, en febrero de 1995, Menem recibió a los Rolling Stones en la quinta de Olivos. Posaron juntos para la prensa, bromearon, rieron a carcajadas, cenaron pizza con champagne y compartieron habanos enviados por el propio Fidel Castro desde Cuba. En aquella ocasión, a Menem no le parecieron ningunos forajidos los británicos. Todo lo contrario, dijo sentirse “el Quinto Stone”. Claro, el riojano estaba en plena campaña para ser reelecto por cuatro años más.

menem rolling stones

Otro que dio la nota fue el entonces arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Antonio Quarracino. El religioso no habló desde el terreno que era de su incumbencia, sino desde el de la salud mental: “Necesitan un tratamiento psicológico muy serio y profundo”.

Mientras todos opinaban y la efervescencia subía, una veintena de seguidores de Seineldín provocaba a los fans de los Guns en la puerta del hotel Hyatt de Retiro, donde se hospedaban los músicos. Axl Rose salió al balcón a saludar con una camiseta de la Selección que no se la quitó hasta el día en que se fue y colgó una bandera de Estados Unidos al lado de otra de Argentina, como para intentar aplacar la bronca. Incluso, dio una entrevista exclusiva a Telefe, en la que desmintió las acusaciones.

“Ni siquiera sé quién dijo eso, pero preferiría quemarlo a él. No sé lo suficiente de Argentina como para decir una cosa tan desagradable o hablar mal del país. No vengo a llevarme nada, simplemente vengo a tocar. No vengo a escupir sobre el territorio, ni a ofender a nadie”, aclaró el cantante, visiblemente ofendido.

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El 5 de diciembre, día fijado para el primer concierto, el barrio de Núñez amaneció vallado como para la guerra. Se extremaron las medidas de seguridad con más de 1.100 efectivos y se pusieron ocho hospitales en emergencia frente al temor de que ocurriera una catástrofe.

La fiesta comenzó con el show de Los Perros, una de las bandas teloneras, liderada por Gabriel Carámbula. Al finalizar el set, subió al escenario Bobby Flores, figura de Rock&Pop, para dar un mensaje a los jóvenes que colmaban el césped y las gradas del Monumental.

“Podemos taparle la bozaza a un montón de medios que están hablando giladas. Hay un montón de personas necias que están esperando que alguien haga una cagada para hablar de eso durante años”, advirtió el conductor radial.

river gnr 1992

Luego fue el turno de Pappo, y más tarde el de los Ratones Paranoicos. Fue entonces que ocurrió el único hecho de gravedad dentro del estadio. Al promediar la lista, mientras tocaban el hit Juana de Arco, Juanse corrió por una de las pasarelas del escenario, trepó a un monitor, saltó al otro lado de una rampa sin notar que había un desnivel y cayó muy mal. Los auxiliares de la Cruz Roja lo retiraron en camilla y lo subieron a una ambulancia. Al rato confirmaron que había sufrido una fractura expuesta de peroné.

Finalmente, los Guns N’ Roses subieron al escenario y arrancaron su show con el clásico Welcome to the jungle. Le siguieron varios temas de sus discos Appetine for Destruction, GN’R Lies y Use your Ilusion. Axl debió frenar el concierto en dos oportunidades cuando desde el campo arrojaron una piedra y un toallero de baño, e hizo subir a una traductora para advertirle al público que, en caso de que continuaran arrojando objetos, daría por finalizado el recital. La intérprete hizo lo que pudo para evitar traducir los insultos del cantante, sin alterar el sentido del mensaje.

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Grandes conciertos: Guns and Roses, 1992 - Canal Encuentro HD

A pesar de estos pequeños incidentes que no pasaron a mayores, la primera noche de River culminó en paz. No hubo disturbios, ni heridos, ni flechas, ni botas quemadas. A la salida, los fans destacaron el buen comportamiento del público y lamentaron la demonización que los medios hicieron de la banda. “Al rock and roll no lo va a matar nadie, loco, nadie. Este sistema no lo puede destruir”, gritó un muchacho frente a los micrófonos.

Al día siguiente se conoció la trágica noticia de que una joven de 16 años llamada Cynthia Tallarico se había quitado la vida luego de que su padre le prohibiera ir al concierto por haberse rateado del colegio el día anterior para ir hasta el Hyatt a ver a sus ídolos.

Se enteró al verla por televisión. Cuando la chica volvió a su casa, en Temperley, hubo una discusión y el padre le rompió la entrada. Cynthia tomó un arma que había en la casa, se encerró en su habitación y se mató de un disparo. Al encontrarla, el padre se suicidó con el mismo revólver.

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