A 11 años del caso Ángeles Rawson, continúa el misterio: ¿Dónde cometió el crimen Mangeri?

Nunca se pudo conocer el lugar exacto en el que tuvo lugar el asesinato. El sótano o la portería del octavo piso, donde Mangeri tenía su vivienda, fueron las dos hipótesis planteadas por los acusadores en sus alegatos.

Hace 11 años, luego de una clase de gimnasia en el colegio del que era abanderada, Ángeles Rawson regresaba al edificio de la calle Ravignani 2360 del barrio porteño de Palermo, pero nunca pudo entrar a su departamento de la planta baja porque se topó con quien sería su femicida, el encargado Jorge Néstor Mangeri (56).

La Justicia probó en el juicio oral realizado en 2015 que durante un ataque sexual no consumado por la resistencia de la víctima de 16 años, el portero golpeó a la adolescente, le provocó varias fracturas, la sofocó y luego descartó su cadáver a la basura, en lo que fue uno de los casos policiales de mayor impacto de la historia criminal argentina reciente.

Lo que nunca pudieron definir con certeza los detectives de la División Homicidios de la Policía Federal, ni el juez de instrucción Javier Feliciano Ríos, ni la fiscal María Paula Asaro, ni los miembros del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 9 que condenaron a Mangeri, fue en qué sitio concreto del edificio el encargado ejecutó el ataque criminal.

Y ello quedó plasmado en la sentencia, donde los jueces, al describir el hecho, señalaron: “El día 10 de junio de 2013, a partir de las 9.52 hs., en momentos en que Ángeles Rawson ingresaba al edificio de Ravignani 2360 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el fin de arribar a su vivienda, haber interceptado su destino y mediante pretexto aún desconocido haberla conducido a un lugar de dicho edificio. En ese sitio, el procesado Mangeri desplegó su verdadero objetivo que no era otro que abusar sexualmente de Ángeles Rawson”.

“Ante la imposibilidad de consumar el procesado Mangeri su ataque sexual, y para garantizar su impunidad ocultando los hechos que había desplegado –dado el conocimiento que de él tenía Ángeles Rawson decidió darle muerte, para lo cual le oprimió el cuello con una de sus manos y con la otra de sus manos le obstruyó la nariz y boca, generando con ello un mecanismo de asfixia mixto que mantuvo intencional y deliberadamente hasta matar a su víctima”, agregaron los jueces.

Jorge Mangeri
No se pudo determinar en qué sitio concreto del edificio el encargado ejecutó el ataque criminal.

No se pudo determinar en qué sitio concreto del edificio el encargado ejecutó el ataque criminal.

El sótano o la portería del octavo piso, donde Mangeri tenía su vivienda, fueron las dos hipótesis planteadas por los acusadores en sus alegatos.

Ambos escenarios quedaron filmados en un documento exclusivo de la causa al que tuvo acceso C5N: el video de la inspección ocular que los jueces del TOC 9, los fiscales, los abogados querellantes y defensores, y hasta el padre de la víctima, Franklin Rawson, realizaron el 27 de febrero de 2015 -a poco de iniciado el debate-, para conocer de primera mano todas las instalaciones del edificio de Ravignani 2360.

En ese documento, se puede observar a los jueces Fernando Ramírez, Ana Dieta de Herrero y Jorge Gettas, recorrer el hall de entrada, el departamento de la PB “A” donde vivía Ángeles con su familia, y los dos posibles escenarios del crimen.

En la grabación se ve que al sótano se desciende desde la planta baja por una larga escalera de cemento que conduce a un sitio donde Mangeri guardaba productos y elementos de limpieza, objetos en desuso y donde, además, hay un cuarto con los medidores de gas de cada departamento.

Los miembros del tribunal también subieron a la portería, es decir, el departamento del octavo piso que estaba destinado como vivienda para el encargado Mangeri y su esposa, Diana Saettone, y al que solo se accede subiendo desde el séptimo piso por una escalera que lleva a su puerta, pero también al acceso a la terraza y a la sala de máquinas del ascensor.

El departamento donde vivía Mangeri contaba con una sala comedor, una habitación, una cocina y un pequeño baño, pero al momento de la inspección estaba ya deshabitado, aunque sí se nota que tenía las paredes prolijamente pintadas, algo que luego usaría la querella para sostener que ese pudo ser el sitio del crimen.

El sótano

Los fiscales de juicio, Fernando Fiszer y Sandro Abraldes, se inclinaron por la opción del subsuelo donde el portero tenía sus elementos de trabajo y donde solía acumular las bolsas de residuos que después sacaba a la calle.

En su alegato final, el fiscal Fiszer sostuvo: “Bien pudo el encargado del edificio, cuando llegó la niña a la casa, decirle ‘tengo el ticket de las expensas que me pagó tu madre, tengo correspondencia para tu casa o tengo uno de los pins que se cayó de tu bolso’, o cualquier otra cosa, para descender, ella esperarlo y finalmente tironearla hacia abajo y llevar a cabo este acto violento”.

Pero para la fiscalía, esta tesis sobre el sótano como escena primaria del crimen, estaba apoyada también por un criterio científico surgido de la reautopsia realizada al cuerpo de Ángeles.

Uno de los médicos forenses explicó en el juicio que algunas de las fracturas vitales que la adolescente presentaba en una vértebra y en los arcos posteriores de las cinco costillas que tenía fracturadas, podrían haberse producido con la víctima recostada en una “superficie escalonada” y con su asesino encima.

Fiszer recordó que Mangeri pesaba 108 kilos, y Ángeles, sólo 51, y que el ataque en la escalera del sótano era compatible con lo que sugería el experto.

Además, los fiscales mencionaron que durante la inspección advirtieron que desde la planta baja “no se escuchaba nada de lo que pasaba en el sótano” y recordaron que en el piso del sector de los medidores de gas “había humedad” que podía sugerir que alguien hubiera limpiado para borrar evidencias.

A su vez, recordaron que una agente inmobiliaria declaró en el juicio que en 2011 había sido víctima de un acoso sexual de Mangeri cuando, en una oportunidad y por su trabajo, le preguntó al ahora condenado por un terreno baldío de la cuadra, y el encargado de Ravignani 2360 le dijo: “Señora Esther, tengo 100 pesos por si quisiera bajar acá al sótano”.

La portería

En cambio, en su alegato, el abogado Pablo Lanusse, que representó durante todo el proceso judicial a la familia Rawson como querellante, se inclinó por la opción de que Mangeri emprendió en su vivienda del 8vo. piso el ataque sexual que luego derivó en el femicidio.

Lanusse explicó que fue el propio Mangeri quien al declarar en el juicio se situó aquella mañana del 10 de junio de 2013, en el horario que regresó Ángeles al edificio -minutos antes de las 10-, en su departamento, porque en esos días estaba “pintando” su vivienda.

Angeles Rawson
El crimen de Ángeles Rawson aún conmociona a la sociedad.

El crimen de Ángeles Rawson aún conmociona a la sociedad.

El querellante destacó que el imputado además se encontraba “solo”, debido a que el olor a pintura descomponía a su esposa Diana y, por eso, la mujer se retiraba a casa de familiares.

Para el abogado, Mangeri tenía un “dominio” del edificio, pero para explicar su postura, resaltó que los forenses concluyeron que el cadáver de Ángeles estuvo al menos cuatro horas recostado boca arriba antes de ser desechado, y en ese sentido, planteó: “¿Lo iba a dejar en un lugar al que pudiera acceder cualquiera? ¿Qué otro lugar le daba señorío, exclusividad y tranquilidad? Su domicilio”.

También destacó que Mangeri no sólo dejó su “ADN laboral” en el método elegido para descartar el cadáver, al meterlo en bolsas de residuos y arrojarlo al circuito de la basura, sino también con las tareas de “limpieza” que desarrolló para que pese a las múltiples pericias realizadas con “luminol”, “blue star” y otros reactivos, no se hallara sangre, pelos o ADN de Ángeles ni en el sótano ni en su vivienda.

“No se encontró ADN ni del señor Mangeri. Claro, si en esa vivienda se estaba pintando y había plásticos en el piso. Miren qué fácil que era sacar cualquier fluido o cualquier pelo si ese hubiera sido el lugar, como está convencida esta querella”, concluyó.

¿Qué sostuvo el tribunal en la sentencia?

Ante un pedido de nulidad de la acusación planteado por la defensa del abogado Adrián Tenca, respecto a que fiscales y querella se contradecían en cuál fue el lugar del hecho, los jueces lo rechazaron.

“Ambos acusadores han ubicado el hecho en un mismo lapso temporal y lo han situado en el interior del edificio de Ravignani 2360. Más aún, han limitado el espacio a aquellos lugares a los que libremente podía acceder el imputado, ya sea de manera exclusiva –el departamento que tenía asignado o el lugar donde realizaba parte de sus labores –el sótano”, dice el fallo y remarca que “no se advierte que esta diferencia pueda afectar en modo alguno” a la defensa.

La incógnita de dónde Mangeri concretó el crimen, sólo la puede responder él que, por estos días, y luego de haber pasado la primera década de su condena a prisión perpetua en el penal de Ezeiza, fue trasladado y se encuentra ahora alojado en el penal federal chubutense de Rawson, en un pabellón para delincuentes sexuales.

Esto motivó un planteo de su nueva abogada, Patricia Croitoru, quien reclama que lo vuelvan a llevar a la cárcel de Ezeiza, para que su mujer no tenga que viajar 1.400 kilómetros para visitarlo.

Al estar condenado a la pena máxima, el exencargado tendrá que pasar tras las rejas al menos 35 años, es decir, hasta 2048, cuando tenga 80 años.

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