La mediática Marixa Balli enfrenta un delicado escándalo mediático y judicial tras las graves acusaciones públicas realizadas por una exempleada de su local Xurama. La denunciante, identificada como Celeste Rodríguez, aseguró públicamente que cumplió funciones durante cinco años bajo condiciones laborales irregulares y que fue desvinculada de forma abrupta.
"Trabajé con Marixa por cinco años. Me echó por una llamada telefónica. Siempre me tuvo en negro", relató de forma contundente la exempleada en televisión.
Rodríguez añadió que la oferta indemnizatoria inicial fue sumamente baja y denunció también el despido posterior de su madre, quien asegura haberse desempeñado en el establecimiento comercial durante doce años.
El conflicto expone la difícil situación comercial que derivó en el cierre de su clásico local y traslada una compleja trama laboral directamente a los estrados de la justicia.
Un encuentro entre la mediática y la influencer terminó con un gesto que nadie vio venir.
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La respuesta de Marixa Balli
Ante el revuelo generado por las acusaciones de sus exempleadas, Marixa Balli rompió el silencio y dio su versión de los hechos en el ciclo SQP.
"Cada uno tiene derecho a hacer lo que quiera", lanzó la panelista al referirse públicamente a la disputa legal que acapara la atención de la pantalla chica.
Sin embargo, la empresaria cuestionó las motivaciones económicas detrás del reclamo: "A la gente lo único que le interesa es el dinero y lo comparto, me parece muy bien, pero hay actitudes y actitudes".
Al deslindar responsabilidades directas sobre los números de la liquidación, aclaró: "No estoy hablando de este caso, le tendría que consultar a mi abogado, que es el que se encarga".
Finalmente, ratificó su postura con firmeza al declarar: "Lo importante es que se pruebe, ya nada me sorprende. Tengo la conciencia tranquila de lo que hago".