Ante la imponente actualidad de programa como "Gran Hermano", el manager Jorge Zonzini analizo "la fiebre" que las nuevas generaciones de postulantes sienten por estar y pertenecer a los reality shows de la televisión argentina.
Ante la imponente actualidad de programa como "Gran Hermano", el manager Jorge Zonzini analizo "la fiebre" que las nuevas generaciones de postulantes sienten por estar y pertenecer a los reality shows de la televisión argentina.
"Es sabido que los jóvenes postulantes a ingresar al mundo artístico ven en los realitys una posible tabla de salvación. Una manera de subir los escalones faltantes por la falta de estudios, conocimiento y escenario y enmarcados en el vértigo, la exposición sin límites y la confusión", dijo el manager.
Más tarde se refirió a que: "Los postulantes viven una gran hambruna espiritual y profesional dado que en lugar de analizar desarrollar un "camino" o un proceso estratégico de posicionamiento y consolidación en los medios buscan directamente el "atajo".
Además manifestó que: "Los responsables de los casting de búsqueda apuntan claramente a personalidades distintivas por sus "carencias" y no por sus "talentos" para que dichos perfiles intenten enmascarar sus faltas ,en vivo y en directo, ante la confusión que logra ese cóctel tan nocivo que conforman las puestas en escena, la presión por la necesidad de rating y el brillo de las luces de la TV, cuestión que finalmente les causa mucha frustración ya que ,irremediablemente, a dichas carencias ellos podrán intentar embriagarlas o engañarlas pero al final del día y de cada emisión, esas carencias, siempre seguirán estando ".
Zonzini, expresó: "El reciente acto de violencia de Lucas Tisera, el ex de Lizzy Taglaini por citar un ejemplo no fue un hecho aislado. En el historial de nuestros realitys ha habido en vivo brotes psicóticos, catarsis de llantos desmedidos, abstinencia por adicciones y sobre todo la exposición de graves crisis de familia".
"La televisión ya no es la ni la antigua e inofensiva caja boba y ni siquiera la picadora de carne. Hoy, la televisión, sumado al poder del peso de las redes sociales ha conformado el síndrome de la boa constrictor ya que la tv, en dichos, perfiles detecta sus debilidades, los capta, los hipnotiza y luego los deglute no dejando ni sus huesos".