Daniela Ballester compartió en primera persona los detalles de la hemorragia subaracnoidea que sufrió el pasado 19 de febrero, un episodio que puso en riesgo su vida. “Tuve una hemorragia subaracnoidea”, relató la conductora de C5N. Aunque atravesó un momento crítico, celebró que no le quedaran secuelas. La experiencia marcó un antes y un después en su manera de ver la vida y, entre lágrimas, confesó: “No me quiero ir de acá”.
"La hemorragia subaracnoidea le toca a un 10 % o 15% de las personas y no dejan secuelas. Soy la misma Daniela que el día anterior a que esto sucediera, pero hay algo que cambió para siempre", empezó diciendo Daniela en una entrevista exclusiva para C5N, tras sufrir un accidente cerebrovascular por el que estuvo 15 días internada en terapia intensiva. Según explicó, había sentido días antes un "dolor de cabeza" inusual, que incluso comentó con sus compañeros de trabajo.
Ballester relató que después se descompensó en su casa y terminó tirada en el piso, con un calor intenso, sin poder moverse y con un dolor muy fuerte, imposible de imaginar. “Entendía que algo grave me estaba pasando”, recordó. A pesar de la dificultad, logró pedir ayuda: tenía el teléfono en la mano y pudo llamar a la ambulancia desde el suelo. La periodista destacó que esa reacción rápida fue clave para su recuperación: “Hoy estoy acá, agradecida de poder contarlo y de estar rodeada de afectos”.
Asimismo, la conductora aseguró que, aunque no tiene secuelas físicas, la experiencia le dejó una huella emocional. Confesó que esta experiencia la obligó a replantearse su rol, no solo como profesional, sino también como mujer, madre y amiga. Reconoció que, acostumbrada a trabajar en política y a estar cerca de la gente, nunca se había detenido a mirar hacia adentro y pensar en lo que le pasaba personalmente.
Acostumbrada a cargar con la presión de sostenerlo todo —la familia, los chicos, el trabajo, los compromisos y hasta el cuidado de sus propios padres— Daniela relató que esta vez el dolor fue distinto. Era un dolor intenso en la frente, tan fuerte que por primera vez lloró de desesperación. “Ni en el parto sentí algo así”, confesó. Fue también la primera vez que tuvo la sensación real de que se podía morir. En ese instante pensó en su hijo de seis años y se emocionó profundamente.
A pesar de ser una mujer joven y sana y que realiza actividad física con frecuencia, contó que aun así atravesó este episodio. Explicó que no se preguntó “¿por qué a mí?”, porque sabe que muchas personas enfrentan situaciones terribles sin contar con recursos para afrontar un problema de salud. En cambio, se cuestionó qué debía hacer con lo que le había sucedido y qué enseñanza le traía esta experiencia.
La experiencia que atravesó Daniela Ballester no solo puso a prueba su fortaleza física, sino que también la llevó a replantearse su manera de vivir y de tratarse. Aunque logró superar el episodio sin secuelas, la huella emocional permanece como recordatorio de lo frágil que puede ser la vida. Su testimonio deja en claro que, incluso en medio de la adversidad, es posible encontrar aprendizajes y valorar con mayor intensidad el amor, la familia y la oportunidad de seguir adelante.