Un programa para promover un “shock de inversiones" desde el exterior pero escasos planes para motorizar las golpeadas economías de las provincias. Un marco normativo a la medida de empresarios extranjeros por sobre los intereses de los productores nacionales. Las declaraciones del presidente Javier Milei en la entrevista que le realizó Mirtha Legrand sembraron preocupación y alarma en los industriales argentinos.
En especial, llamó la atención una frase en la que reveló que el magnate Elon Musk "está sumamente interesado en el litio", uno de los activos con mayor potencial para nuestro país, pero aclaró que, al igual que "el gobierno de Estados Unidos y muchas empresas" norteamericanas, "necesitan un marco jurídico que respeten el derecho de la propiedad".
El litio se convirtió en los últimos años en uno de los minerales que más interés despierta en el mundo, ya que es el elemento esencial para hacer baterías para celulares, tablets, notebooks, motos y autos eléctricos o híbridos.
En ese escenario, la Argentina es uno de los cuatro productores mundiales más grandes de derivados del litio. Junto a Chile y Bolivia integra el “Triángulo del litio”, con un 65% de los recursos mundiales.
Pero los expertos advierten que el litio no es “una salvación” de por sí: debemos apostar a un desarrollo sostenido, fortaleciendo el hecho de que las provincias para que puedan desarrollar potencialidades en la materia, de manera estructurada y coordinada. Pero nada de eso estuvo en las palabras del mandatario en la entrevista televisiva.
Es importante comprender el litio desde la capacidad que articula de promover capacidades instaladas, y que las mismas abarquen conocimientos, infraestructura y una constante mejora en el abordaje ambiental, y que promueva el desarrollo de capacidad tecnológica para brindar fortalecimiento a la industria y fomentar el crecimiento de esta área de forma sostenida.
Hay que recordar también que, según la Constitución, las provincias son las dueñas de sus recursos naturales, por lo que se si se pretende respetar el derecho de propiedad del litio, se debería comenzar por mencionarlas y reconocerlas.
Elon Musk es CEO de la empresa de autos eléctricos Tesla, por lo que hacerse con cantidades importantes de litio le daría una ventaja estratégica vital en el negocio de fabricación de baterías. Al igual que muchas otras empresas estadounidenses, ven en el "nuevo petróleo" posibilidades de dar un salto hacia el futuro. Pero está claro que el litio no es de Musk ni de las empresas del extranjero. Si aspiramos a convertirnos en una potencia, como señaló el Presidente en la misma entrevista, se deberá gobernar con una política que apuesta por el federalismo y la industrialización y el desarrollo de nuestro país.
MIlei defendió el decreto de necesidad y urgencia (DNU) que firmó esta semana para implementar la desregulación de la economía al señalar que apunta a que "los mercados sean más competitivos" y terminar "con algunos privilegios". En esa búsqueda, debería asegurarse que los privilegios no sean para Musk y las empresas extranjeras.