Norberto Horacio Milei y Alicia Luján Lucich son los padres de Javier Milei, con quienes el economista ha mantenido una difícil relación.
El líder libertario en varias ocasiones mencionó la difícil relación que mantiene con sus progenitores, quienes en el último tiempo lo acompañaron en la campaña electoral.
Norberto Horacio Milei y Alicia Luján Lucich son los padres de Javier Milei, con quienes el economista ha mantenido una difícil relación.
El candidato presidencial de La Libertad Avanza, nació el 22 de octubre de 1970 y en reiteradas oportunidades expresó como fue su crianza donde según Milei, mantuvo una fuerte distancia. Su madre, ama de casa y el padre un empresario de transporte de pasajeros, conformaron la familia del economista junto a su hermana menor, Karina Milei.
En 2018, durante una entrevista, Milei habla de su padres como “progenitores”. El motivo refiere a los violencia que habría sufrido en su infancia, tanto física, verbal, como psicológica. "Con mis papás llevamos casi diez años sin hablarnos. Vos no llegas a una decisión así porque sí. Yo considero que debes vincularte con la gente que te da vínculos sanos", señaló.
Para luego remarcar que "es un accidente de la vida el vínculo sanguíneo. Por eso, en ese sentido, para mí no es tan dramático. La gente tóxica te la sacas de encima”.
“A mí me tocó que mis padres sean muy tóxicos. Pero creo que todos los maltratos que me tocaron vivir, ya sean físicos o psicológicos, hicieron que eso haya afectado mi personalidad. Porque te imaginaras que cuando yo digo las cosas que digo son bastante pesadas”, deslizó Milei en una charla con Nicole Neumann años atrás.
Durante una charla con Luis Novaresio en 2018, Mieli afirmaba: "Mi padre. De chico había maltrato físico y estamos hablando de una persona de 1.90, no eran palizas normales. Después cuando estudiaba siempre fue muy despectivo para mi carrera, siempre me dijo que era una basura, que me iba a morir de hambre y que iba a ser un inútil toda la vida"
"De chico había maltrato físico y estamos hablando de una persona de 1.90, no eran palizas normales". “Todas esas palizas que yo recibía cuando era chico hacen que hoy no le tenga miedo a nada. Cuando viene una situación de alto estrés donde todos están asustados y nadie sabe qué hacer, yo resuelvo como si nada”, reflexionó el libertario sobre historia de vida.