Nicolás Gabriel Carrizo, jefe de "la banda de los copitos" y uno de los detenidos por el intento de asesinato a la vicepresidenta Cristina Kirchner, imploró este miércoles ante los camaristas federales Pablo Bertuzzi y Mariano Llorens que no soporta más estar preso y aseguró que los mensajes referidos al atentado fueron producto de su "humor negro".
"No soporto más. Quiero irme de ahí (por la cárcel). Estoy ahí encerrado, pensando todos los días por qué hice una joda así", manifestó el detenido ante los jueces de la Cámara Federal porteña en unas breves palabras dichas de manera presencial en los tribunales de Retiro luego de más de dos horas de audiencia.
Carrizo dijo además que las personas que lo conocen "saben el tipo de humor que tengo. He hecho peores bromas, no soy lo que dicen los medios".
Por su parte, la detenida Agustina Díaz, desde el penal de Ezeiza, se dirigió a los jueces para pedirles que "tomen la decisión adecuada" y que le permitan "volver" a su casa con su familia.
El abogado de la querella, Marcos Aldazabal, sostuvo que "está más que acreditada" la intervención de Carrizo como partícipe secundario en el hecho y pidió "rechazar las nulidades" planteadas por la defensa del detenido porque "se respetaron todas las garantías constitucionales" del debido proceso y consideró que el imputado "está inmerso en la planificación del hecho".
Por tal motivo, realizó un planteo para que se confirmen los procesamientos con prisión preventiva tanto de Carrizo como de Agustina Díaz como partícipes secundarios. En tanto, los defensores de los dos detenidos pidieron que se los libere.
Gastón Marano, en el caso de Carrizo, pidió que se le otorgue "la libertad total" o se morigere su detención con, por ejemplo, una prisión domiciliaria, y que se declare la nulidad del procesamiento. Javier Molina, por Díaz, reclamó a su turno que también se revoque el procesamiento por "prematuro" y "antojadizo" y se disponga su inmediata libertad.
La situación procesal de cada detenido
Díaz y Carrizo están procesados con prisión preventiva por la jueza María Eugenia Capuchetti como supuestos partícipes secundarios del intento de magnicidio del 1° de septiembre.
La magistrada consideró al procesarlos que "los sucesos del 1 de septiembre fueron el capítulo final del plan delictivo que previamente habían acordado, diseñado y estudiado Brenda Elizabeth Uliarte, Fernando André Sabag Montiel, Nicolás Gabriel Carrizo y Agustina Mariel Díaz".
La jueza sindicó a Carrizo y Díaz como partícipes secundarios penalmente responsables del delito de "homicidio calificado, agravado por el empleo de armas de fuego, alevosía y el concurso premeditado de dos o más personas, en grado de tentativa" con embargos por 100 millones de pesos a cada uno.
Sagab Montiel, quien gatilló el arma contra la Vicepresidenta sin que saliera el disparo, y su novia Uliarte no apelaron los procesamientos, que ya quedaron firmes, ni las prisiones preventivas, por decisión de sus defensas oficiales. En su caso quedaron acusados como coautores del intento de homicidio.