Desde una cama de la Clínica de las Américas en Santa Cruz de la Sierra, custodiada por estrictos controles policiales pero sumida en el miedo, Nadia Beller rompió el silencio tras el ataque a balazos que sufrió el pasado lunes, por el cual la Justicia apunta contra su expareja Fernando Cerimedo.
Con esquirlas alojadas en el pecho, el brazo y el hombro, la mujer rechazó categóricamente las versiones que intentan instalar la hipótesis de un "autoatentado" y denunció que el aparato estatal boliviano opera en su contra para proteger al empresario y exasesor de Javier Milei.
"Yo sé cómo funciona la campaña de desprestigio que él ha operado en las campañas políticas con bots, con influencers pagados. Ahora tiene el aparato del Estado hasta utilizar a funcionarios públicos a los que les bajan línea, y están utilizando toda esa estructura en mi contra", afirmó Beller en diálogo con el periodista Nicolás Munafó por C5N.
En esa línea, reveló maniobras concretas: "Hoy día me enteré que hubo un allanamiento en el centro de La Paz y encontraron una pequeña granja de bots. Ya aquí en Santa Cruz hay una mucho más grande, si no me equivoco en el edificio Alas".
Nadia Beller habló sobre su estado de salud: "Tengo varias esquirlas"
Respecto de las heridas y su estado de salud, Beller detalló la complejidad médica que atraviesa debido a las esquirlas de plomo que aún conserva: "Están evaluando si el plomo que todavía tengo en el cuerpo, las esquirlas, van a ser tóxicas para mí, para el bebé, si es que voy a requerir otra cirugía... Tengo varias esquirlas en el pecho, en el brazo, en el hombro. De este lado son demasiado chicas, se descarta totalmente poder sacarlas, pero aquí hay de 4 y 6 mm".
En relación a la postura asumida por el mandatario argentino en redes sociales, Beller optó por mantener la cautela sobre su figura, pero remarcó lo que le transmitió su expareja: "Yo soy muy respetuosa del presidente de su país, no emito un comentario sobre él. No sé si está equivocado, no sé si está preocupado, no sé si es que Fernando le sabe tantas cosas que se ve obligado a incurrir en una bajeza de esta naturaleza, pero yo no tengo nada que decir de él. Lo que yo he comentado que me ha preguntado la prensa es qué me dijo Fernando sobre él; no es una opinión mía ni que él ni que su hermana sean corruptos ni nada, estoy replicando lo que él me dijo a mí".
Ante la inminencia de las definiciones judiciales y el avance de las pericias, la víctima manifestó una desconfianza absoluta en el accionar institucional local e hizo un pedido formal a organismos internacionales: "Reitero mi pedido de que la CIDH me dé las garantías que ameritan el caso, porque tengo todo un aparato del Estado en mi contra. También he pedido que me manden veedores internacionales para hacer el desdoblamiento (de los teléfonos)".
"Yo estoy segura de que en ese celular pueden encontrar muchísimo más, pero el desdoblamiento está a cargo de policías que están bajo el mando de él. Estoy pidiendo veedores internacionales para que esto se haga de la manera más transparente posible", concluyó.
Beller expuso los "privilegios de Cerimedo"
Finalmente, Beller expuso los privilegios de los que habría gozado Cerimedo al momento de su aprehensión y que, según su testimonio, continuaron entorpeciendo la investigación: "Me enteré, por ejemplo, de que cuando a él lo quieren bajar del avión, se opone, y los funcionarios de BOA (la aerolínea donde él ha puesto al presidente y a varios funcionarios) le permiten que se quede ahí en el asiento borrando lo que le dio la gana de borrar, mandando los mensajes y haciendo las llamadas que le dio la gana de hacer, cuando la policía podía haberlo enmanillado y bajado".
"Él sigue gozando de privilegios, sigue obstaculizando la justicia desde el momento uno de su aprehensión. También me enteré de que hay llamadas al ministro de Gobierno para que les ordene a sus policías que lo suelten", opinó.