La Guerra Fría con la Unión Soviética, los derechos civiles de los ciudadanos afroamericanos, la guerra de Vietnam y la reciente revolución cubana eran los principales temas que estaban en agenda. Unas 70 millones de personas siguieron en vivo la contienda televisiva, que contó con el periodista Howard Kingsbury Smith como moderador.
La imagen de los candidatos resultó crucial. Kennedy, de 43 años, parecía un actor de cine. Tenía un estilo mucho más relajado que su rival. La semana anterior al debate, se la pasó descansando y tomando sol en California. Volvió con un bronceado perfecto. Antes de eso, había mantenido reuniones con los productores de la CBS para definir los ángulos de cámara. La noche del 26 de septiembre lució un traje azul oscuro que le permitió contrastar con el fondo del estudio, que en los hogares estadounidenses se veía de color gris, ya que los televisores de entonces eran a blanco y negro.
Nixon tenía mucha más experiencia política que JFK, pero no le dio demasiada importancia al debate: no se reunió con la producción y tampoco aceptó usar maquillaje. Aquella noche, al candidato republicano se lo vio nervioso, transpirado y desmejorado. Todavía no se había recuperado de una operación en la rodilla, a la que debió someterse por una infección, y acudió con fiebre al estudio. Eligió un traje gris que lo confundía con el fondo del decorado, y una camisa blanca que hacía rebotar la luz de los reflectores del estudio. Todo mal.
Kennedy vs. Nixon: The first 1960 presidential debate
Quienes siguieron el debate por radio creyeron que el ganador de la contienda había sido Nixon. Los que lo vieron por TV tuvieron una percepción totalmente opuesta. El candidato demócrata fue el claro vencedor en la pantalla chica. Su postura segura y elocuente resultó suficiente para seducir a la audiencia.
Aquel debate tuvo un rol definitivo en el tramo final de la campaña y en el resultado de la elección, en la que Kennedy se impuso con el 49,72% frente a Nixon, que obtuvo el 49,55%. Pero, además, cambió para siempre la historia de las campañas presidenciales.
Caputo vs. Saadi, el primero en la TV argentina
Cuando todavía no se había cumplido el primer año de la presidencia de Raúl Alfonsín, la naciente democracia argentina se encaminaba hacia un plebiscito no vinculante que tenía como fin conocer la posición de la ciudadanía sobre el Tratado de Paz y Amistad que se estaba por firmar con Chile para darle fin al conflicto limítrofe del Canal de Beagle, luego de la mediación del papa Juan Pablo II.
El tema era lo suficientemente sensible como para captar la atención de casi toda la sociedad. Entre 1977 y 1979, Argentina había estado a punto de entrar en guerra con Chile. El genocida Luciano Benjamín Menéndez, por entonces comandante del III Cuerpo de Ejército, había declarado en aquellos años: "Si nos dejan atacar a los chilotes, los corremos hasta la isla de Pascua, el brindis de fin de año lo haremos en el Palacio de La Moneda y después iremos a mear el champagne en el Pacífico".
La noche del viernes 15 de noviembre de 1984, en los estudios de Canal 13, ubicados en el barrio porteño de Constitución, el canciller Dante Caputo y senador catamarqueño Vicente Saadi, presidente del bloque del peronismo en la Cámara alta, protagonizaron un debate memorable, que contó con Bernardo Neustadt, conductor de Tiempo Nuevo, como moderador.
AV-3017 Especial: DEBATE CAPUTO – SAADI (incompleto) (fragmento I)
Caputo era un joven politólogo de 40 años que gozaba de una enorme popularidad producto de las caricaturas suyas publicadas en revista Humor y las imitaciones de Mario Sapag en su programa Las mil y una de Sapag, que en la pantalla de Canal 9 llegaba a medir 40 puntos de rating.
Saadi tenía 71 años y encarnaba lo más rancio del peronismo de aquellos años, en los que Antonio Cafiero recién comenzaba a asomar como la cara de la renovación dentro de la estructura del Partido Justicialista (PJ).
Con un lenguaje refinado y hablando siempre a cámara, Caputo se manifestó a favor del tratado. Saadi hizo todo mal: leyó sus discursos, se excedió en el tiempo, interrumpió al canciller y, con un tono pendenciero, llamó a votar por el 'No' a una sociedad que estaba sedienta de paz. Para colmo, pronunció dos frases muy anticuadas que quedaron para la posteridad: "¡Basta de cháchara!" y "¡Se va por las nubes de Úbeda!". Todavía no existían los memes, pero al día siguiente fue el hazmerreír de la calle.
El domingo 25 de noviembre, 10,5 millones de argentinos (81,13%) votaron a favor del Tratado de Paz y Amistad con Chile, y poco más de dos millones (17,24%) lo hicieron en contra.
Menem vs. Angeloz, la silla vacía
En mayo de 1989, la Argentina se preparaba para una elección presidencial en medio de estampidas cambiarias y una inflación descontrolada que terminaría en saqueos y caos social. El periodista Bernardo Neustadt, conductor del exitoso programa Tiempo Nuevo, que cada martes marcaba la agenda política del país, promovía un debate entre los dos principales candidatos a suceder a Raúl Alfonsín: Carlos Menem y Eduardo Angeloz.
El gobernador de Córdoba garantizó su presencia desde un primer momento. El caudillo riojano, en cambio, evitó comprometerse dando siempre respuestas ambiguas. Incluso, con total picardía, llegó a prometerle a Neustadt que lo visitaría "el martes siguiente como presidente de la Nación".
Menem faltó a la cita, algo que la producción del programa ya sabía que iba a pasar. Sin embargo, con un talento innato para el show mediático, a Neustadt se le ocurrió mantener la incógnita hasta último momento y arrancar el programa con una imagen que quedaría en la historia: la pantalla partida en dos, a la derecha Angeloz, a la izquierda un estrado vacío con el nombre del candidato peronista.
Bernardo Neustadt - Debate Angeloz vs. Menem (ausente)
"Estamos esperando con el doctor Angeloz alguna comunicación del doctor Menem, yo todavía no la tuve, en cuanto la tenga se la hago conocer", dijo Neustadt al candidato de la UCR.
"Es realmente una pena, es lamentable la ausencia del doctor Carlos Menem. Creo que esta era una oportunidad brillante para que cada uno pudiera expresarle al país su punto de vista, su pensamiento, las ideas de lo que pretendemos hacer", sostuvo Angeloz.
Por aquellos años, los debates presidenciales no eran obligatorios por ley. Menem llevaba ventaja en las encuestas y, se sabe, el que va ganando no debate.
El domingo 14 de mayo, el Frente Justicialista Popular se impuso con el 44.82% de los votos, frente a la Unión Cívica Radical, que obtuvo el 29.23%.
Macri vs. Scioli, "¿Daniel, en qué te has transformado?"
Las elecciones de 2015 definieron quién sería el presidente luego de 12 años y medio de gobiernos kirchneristas. Daniel Scioli, candidato del Frente para la Victoria, y Mauricio Macri, postulante de Cambiemos, fueron los dos candidatos más votados en las generales y debieron definir en una segunda vuelta.
El 15 de noviembre de 2015, una semana antes del balotaje, Scioli y Macri debatieron en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la UBA.
Apoyado en las técnicas de marketing político recomendadas por el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, el entonces jefe de Gobierno porteño se mostró seguro, fresco y entusiasta. Prometió pobreza cero, un millón de créditos hipotecarios, derrotar al narcotráfico y unir a los argentinos. Y dejó algunas frases que repercutieron con fuerza en las redes sociales. "Daniel, ¿en qué te has transformado? Parecés un panelista de 6,7,8", es la más recordada.
ARGENTINA DEBATE 2015 | Segunda vuelta: el debate
Las principales intervenciones de Scioli cobraron valor con los años, ya que de algún modo anticiparon lo que iba a pasar en la Argentina entre 2016 y 2019. "¿Quién va a pagar los costos del ajuste que es inevitable al dejar abierto el mercado de cambios? Detrás del cambio hay una gran mentira. Cuando se le saca el velo al cambio, aparece el libre mercado, la devaluación, el ajuste y el endeudamiento", advirtió el candidato del peronismo.
La imagen final del beso apasionado entre Juliana Awada y Macri, al lado de un Scioli solitario, parecieron jugar a favor del candidato opositor, que se impuso con el 51,34% de los votos en el balotaje, frente al 48,66% cosechado por Scioli.