Los recientes fallos judiciales favorables a la reforma laboral obligan a la Confederación General del Trabajo (CGT) a recalibrar su estrategia, tanto en el plano jurídico como en el territorial, frente a un Gobierno decidido a sostener una medida que impulsó y logró aprobar en el Congreso. Durante el acto por el Día del Trabajador realizado este jueves en Plaza de Mayo, el triunviro Octavio Argüello anticipó una profundización del conflicto, aunque evitó confirmar una convocatoria inmediata a un paro general.
“Basta de tener paciencia, se terminó la paciencia señor Presidente. Se van a profundizar los reclamos”, advirtió. En paralelo, desde el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) cuestionan que la central concentre su estrategia en la vía judicial y reclaman avanzar con una plan de lucha más contundente.
En el acto que encabezó este jueves, la CGT compartió un documento en el que describió el complejo escenario laboral actual, atravesado por una reforma laboral que calificó como “regresiva, anticonstitucional y orientada a quitar derechos colectivos e individuales”. Además, trazaron un duro diagnóstico de la situación económica y social, marcado por la caída de la actividad y el consumo, la crisis en sectores clave como la industria, la construcción y el comercio, la falta de políticas de impulso productivo, el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo.
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Este escenario se agravó en las últimas semanas con resoluciones judiciales que le dieron motivos para festejar al gobierno de Javier Milei. La primera señal llegó la semana pasada, cuando la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo dejó sin efecto la medida cautelar impulsada por la CGT que mantenía suspendidos 83 artículos de la reforma laboral, permitiendo así que esas disposiciones volvieran a entrar en vigencia.
La segunda tuvo lugar esta semana, cuando la Cámara Contencioso Administrativa Federal resolvió que la demanda de la CGT debe tratarse en ese fuero y no en la Justicia laboral, la cual suele ser más receptiva frente a los reclamos laborales. En este contexto, el Gobierno avanzará con la reglamentación de la ley.
En línea con lo expresado en el acto de este jueves, el triunviro Cristian Jerónimo señaló esta semana desde un acto en Córdoba que “no hay margen para la tibieza" y que "el movimiento obrero tiene que estar de pie y organizado”, una idea que repitió este jueves cuando indicó que “el movimiento obrero está de pie, unido y organizado” y que “no va a retroceder”. Frente a este tipo de declaraciones, los gremios más combativos plantean la necesidad de endurecer el plan de lucha y convocar a un paro general.
El camino judicial
Tras los fallos favorables a la reforma laboral, el equipo jurídico de la CGT profundizó su ofensiva judicial con la presentación de recusaciones contra Víctor Arturo Pesino y María Dora González, los jueces de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que restablecieron la vigencia de 83 artículos de la Ley 27.802. Además, solicitaron la nulidad de esa resolución y su posterior revocación.
El caso de Pesino concentró las principales objeciones, bajo acusaciones de falta de imparcialidad, luego de que el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, activara el trámite para extender su permanencia en el cargo como juez tras el fallo. En su presentación, la CGT también denunció que la Sala VIII actuó sin competencia funcional, alteró procedimientos legales y vulneró garantías esenciales como el derecho de defensa y el debido proceso.
En cuanto a la decisión de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo de que la reforma laboral se tramite en ese fuero y no en la Justicia Nacional del Trabajo, consideran que la cuestión de la competencia está abierta y plantean que la competencia de fueros debe ser analizada por la Cámara de Apelaciones del Trabajo.
“Vamos a seguir insistiendo con la inconstitucionalidad porque la cuestión de fondo no se trató. La estrategia es la misma. Llegaremos hasta la Corte con todos los tiempos que sean necesarios”, aseguran desde la conducción a C5N.
En términos de fondo, la central obrera señala que la reforma laboral afecta derechos adquiridos, debilita la libertad sindical, restringe la negociación colectiva y reduce la protección frente a despidos. Es por ellos que anticipa que agotará todas las instancias judiciales disponibles, incluyendo la Corte Suprema de Justicia o incluso la posibilidad de acudir a organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El trabajo en el territorio
Las recientes resoluciones judiciales impactaron de lleno en el clima de optimismo que predominaba semanas atrás en la CGT, cuando la central confiaba en consolidar su estrategia tras el fallo del Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo N° 63, que había suspendido provisoriamente los 83 artículos de la reforma laboral. En ese momento, buena parte de la conducción apostaba principalmente a una disputa en el terreno judicial antes que a una confrontación territorial más fuerte. Si bien tanto las intervenciones públicas como los discursos pronunciados este jueves por los triunviros anticipan una mayor profundización del conflicto, hasta el momento no se delinearon medidas concretas al respecto.
Dentro del plan de acción, tienen en carpeta la idea de hacer un plenario de secretarios generales en el interior del país para empezar a organizar las medidas de fuerza. “Vamos a empezar a mover. De ese plenario van a salir estrategias y un plan de lucha. Veremos en qué forma, más allá de la vía judicial”, afirman. Además, aseguran que la idea es aumentar la presencia en los conflictos particulares de cada una de las fábricas que hoy presentan una situación de crisis. Por otro lado, vienen trabajando en la elaboración de un índice de inflación propio con la Universidad de Buenos Aires.
Por su parte, desde el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) se muestran críticos del accionar de la CGT e insisten en la necesidad de profundizar las medidas de fuerza por encima del camino judicial, y anticipan que “el 2026 va a ser el año de mayor conflictividad de la era Milei”.
El espacio, que nació como una expresión más combativa dentro de las distintas ramas sindicales, realizó este viernes su primer Plenario Nacional en Pilar con la participación de más de 1600 delegadas y delegados de distintos puntos del país. “Este 1 de mayo no es una jornada más. Continúa la resistencia pero hoy también comienza la ofensiva. El programa de los trabajadores no se va a detener hasta recuperar el último de los derechos”, enfatizan.
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Sobre los pasos a seguir, se muestran críticos de una estrategia centrada solo en la judicialización: “Desde un comienzo dijimos que la judicialización como plan A para frenar la reforma laboral es un error. No puede ser una excusa para no pelear”. En ese sentido, resaltan que “la única manera de frenar la reforma es estando en la calle” y que “la única forma de enterrarla es desobedeciendo”. Es por eso que plantean un plan de acción donde “se derogue en los hechos”. “Los trabajadores tenemos la lapicera para derogar en los hechos la reforma laboral”, sintetizan.
En relación a la necesidad de convocar a un paro general, remarcan que “sobran motivos y existen condiciones hace tiempo para avanzar en una nueva huelga general que permita unir todas las luchas que se están dando en el país”. “No vamos a permitir que el costo del ajuste se cargue sobre la espalda de los trabajadores en todo el territorio nacional”, concluyen.