El próximo 26 de octubre, los neuquinos volverán a las urnas para elegir a quienes ocuparán las seis bancas nacionales que el distrito patagónico debe renovar en el Congreso. Se trata de tres escaños en la Cámara de Diputados y tres en el Senado, un recambio que no solo marcará la correlación de fuerzas en la provincia, sino también en la relación con la Casa Rosada.
El escenario aparece cargado de tensión. Por un lado, el frente La Neuquinidad, impulsado por el gobernador Rolando Figueroa, llega con el envión de la gestión provincial y busca consolidar su espacio en el plano nacional. Del otro lado, La Libertad Avanza intenta extender la ola libertaria con nombres que ya vienen sonando fuerte. Y como tercer actor, el peronismo apuesta a no quedar relegado en un tablero cada vez más fragmentado.
Pero no todo se reduce a esos polos: también participan la izquierda, partidos de corte provincialista y nuevas agrupaciones que, aunque con chances más acotadas, buscan quedarse con un lugar en el Congreso. La votación definirá, además, qué figuras reemplazarán a Oscar Parrilli, Silvia Sapag y Lucila Crexell en el Senado y a Tanya Bertoldi, Osvaldo Llancafilo y Pablo Cervi en Diputados, quienes finalizan su mandato en diciembre.