El ministro de Seguridad cordobés probó en vivo el nuevo guante eléctrico de la Policía

Frente a las cámara de televisión, Juan Pablo Quinteros encabezó la presentación del guante eléctrico G.L.O.V.E. CD3, un dispositivo diseñado para la inmovilización inmediata a través de una descarga de bajo voltaje Advierten que su implementación requiere protocolos estrictos y capacitación constante.

El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, encabezó este lunes en la Jefatura de Policía la presentación de nuevo equipamiento operativo. Durante el acto, el funcionario se sometió voluntariamente a una descarga del guante eléctrico G.L.O.V.E. CD3 ante las cámaras de televisión para demostrar su funcionamiento.

La demostración, realizada en vivo, buscó exhibir la efectividad del dispositivo diseñado para la inmovilización inmediata. Al recibir el impacto en su brazo, Quinteros manifestó el efecto de la herramienta con una frase contundente: “No se aguanta”, describiendo luego la sensación como el contacto simultáneo de miles de encendedores eléctricos.

El guante G.L.O.V.E. CD3 opera mediante contacto directo y emite una descarga de bajo voltaje que genera una contracción muscular momentánea. A diferencia de las pistolas Taser, esta herramienta está pensada para situaciones de corta distancia, forcejeos o reducción de personas que ofrecen resistencia física.

La incorporación de esta tecnología forma parte de un plan de modernización de la fuerza que busca dotar a los agentes de alternativas intermedias de uso de la fuerza. Según las autoridades, el objetivo es permitir intervenciones eficaces en escenarios de crisis sin la necesidad de recurrir a armas de fuego.

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Guante eléctrico: advierten que su implementación requiere protocolos estrictos y capacitación constante

Junto a los guantes, la cartera de Seguridad entregó cascos balísticos nivel RB3, gas pimienta de 85 mililitros y munición específica. Estos elementos serán destinados prioritariamente a unidades especiales, como el grupo ETER, y a personal abocado a tareas de prevención en zonas críticas.

Pese a ser catalogadas como herramientas de letalidad reducida, especialistas advierten que su implementación requiere protocolos estrictos y capacitación constante. El impacto de las descargas puede variar según la condición de salud del sujeto, especialmente en casos de cardiopatías o consumo de sustancias psicoactivas.

El Gobierno provincial enfatizó que el desafío principal radica en la integración de estos recursos a protocolos claros de actuación. La intención política, reforzada por la prueba del propio ministro, es garantizar que el personal policial cuente con elementos de protección y reducción que minimicen las lesiones permanentes.