El Jueves 1 de septiembre se cumple un año del intento de magnicidio a Cristina Kirchner, el día que en se rompió el pacto democrático en Argentina. A las 20:52, Fernando Sabag Montiel le apuntó con un arma a la vicepresidenta de la Nación, jaló dos veces el gatillo y sin embargo, por un desperfecto técnico, la bala no salió.
Detrás de este acto, existe un contexto cargado de violencia política donde lo antipopular y el antikirchnerismo volvió a estar en el centro de la escena y todo ello se encarnó en la figura de Cristina Kirchner. De esta manera se marcaba un antes y un después en la historia democrática de nuestro pais y se rompe todo la paz lograda después de la dictadura a partir del Nunca Más.
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Además, el avance de la extrema derecha comenzaba a tomar mayor volumen político en la sociedad y en los medios. Todo lo descripto conllevó a hacer tolerable o legitimar algunos actos que en otro contexto serían absolutamente repudiables.
Días antes, la justicia había fallado para que Cristina Kirchner no pueda ejercer cargos pùblicos. A posterior, miles de militantes salieron a manifestarse y apoyar a la vicepresidenta.
De todas maneras, inmediatamente después del intento de magnicidio se produjeron algunos hechos que demuestran la convivencia de los discursos de odio y la violencia política: muchos sectores minimizaron el atentado y hasta incluso negando lo que había sucedido. También se hablaba de una conspiración o un autoatentado.
A cumplirse un año del ataque, la defensa de la vicepresidenta niega que se trata de "un loco suelto" y le pide a la justicia que acelere los tiempos de la investigación sobre los acusados y detenidos. Lo que hizo Sabag Montiel junto con Brenda Uliarte y Nicolás Carrizo, tienen causas y conexiones con otros sectores como Revolución Federal y otros sectores que han financiado este tipo de prácticas.