El 4 de junio de 1946, Juan Domingo Perón asumió la Presidencia de la Nación y abrió una etapa que modificaría de manera profunda la vida política, económica y social del país. A 80 años de aquel acontecimiento, su llegada a la Casa Rosada sigue siendo objeto de análisis, debates y reinterpretaciones, tanto por las profundas transformaciones económicas y sociales impulsadas durante su gestión como por la huella política que dejó en los años siguientes.
A 80 años de la asunción de Juan Domingo Perón: los grandes hitos de su primer gobierno
El 4 de junio de 1946, el General asumió la Presidencia y abrió una de las etapas más influyentes de la historia argentina. Ocho décadas después, los hitos políticos, económicos y sociales de aquel gobierno siguen marcando la identidad del país.
El ascenso de Perón al poder no fue un fenómeno aislado. Fue el resultado de una serie de cambios que comenzaron a gestarse durante la crisis económica de los años treinta y encontraron su punto de inflexión en la movilización obrera del 17 de octubre de 1945. A partir de entonces, el peronismo se consolidó como una fuerza política capaz de representar a millones de trabajadores que hasta entonces habían permanecido al margen de las decisiones de poder.
La ampliación de los derechos laborales, la industrialización, el fortalecimiento del mercado interno, la nacionalización de sectores estratégicos de la economía, la expansión de la salud y la educación públicas, la incorporación de las mujeres a la vida política a través del voto femenino y la irrupción de Eva Perón como una figura de enorme influencia forman parte del legado de una etapa que transformó profundamente la estructura social argentina.
Primer gobierno de Perón: del terremoto a la Casa Rosada
Para comprender la llegada de Perón a la Casa Rosada es necesario remontarse a la denominada Década Infame. Tras el golpe de Estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen en 1930, la Argentina atravesó años marcados por el fraude electoral, proscripción política y una fuerte dependencia económica de los mercados externos.
Al mismo tiempo, la crisis internacional desencadenada por la crisis de 1929 en Wall Street provocó una fuerte caída de las exportaciones argentinas. La reducción del ingreso de divisas dificultó la importación de productos manufacturados y empujó al país hacia un proceso de sustitución de importaciones. Así comenzaron a desarrollarse nuevas industrias destinadas a fabricar bienes que hasta entonces llegaban desde Europa o Estados Unidos.
Ese crecimiento industrial demandó miles de trabajadores. Grandes contingentes de migrantes internos llegaron a los centros urbanos en busca de empleo. Sin experiencia sindical y con escasos derechos laborales, muchos de ellos enfrentaban explotación y condiciones precarias de trabajo.
En ese contexto, el 4 de junio de 1943 un levantamiento militar encabezado por oficiales nacionalistas puso fin al gobierno de Ramón Castillo. Entre los sectores que impulsaron el movimiento se encontraba el Grupo de Oficiales Unidos (GOU), una logia integrada por militares que cuestionaban el fraude político, defendían la neutralidad argentina en la Segunda Guerra Mundial y promovían una mayor autonomía económica. Para los integrantes del GOU, los obreros no podían seguir siendo marginados porque de lo contrario podían ser captados por el comunismo,
Dentro de ese grupo comenzó a destacarse la figura del coronel Juan Domingo Perón. Nacido en Lobos en 1895 y formado en el Colegio Militar de la Nación, había desarrollado una sólida carrera dentro de las Fuerzas Armadas. Tras el golpe fue designado al frente del Departamento Nacional del Trabajo, organismo que transformó en la Secretaría de Trabajo y Previsión.
Desde allí impulsó medidas inéditas para la época. Se ampliaron los convenios colectivos de trabajo, se establecieron indemnizaciones por despido, vacaciones pagas, jubilaciones y el aguinaldo. También se creó el Estatuto del Peón Rural, que por primera vez reguló las condiciones laborales de los trabajadores del campo.
Mientras ganaba respaldo entre los sectores obreros, Perón acumulaba poder dentro del gobierno. En 1944 llegó a desempeñar simultáneamente los cargos de secretario de Trabajo y Previsión, ministro de Guerra y vicepresidente de la Nación.
Ese mismo año ocurrió un episodio que marcaría su vida personal y política. El 15 de enero un devastador terremoto destruyó el 90% de las edificaciones de la ciudad de San Juan, dejando como saldo más de 7 mil víctimas fatales. Perón encabezó una campaña solidaria nacional para asistir a los damnificados, convocando a figuras del espectáculo, organizaciones sociales y ciudadanos de todo el país. La respuesta fue masiva y consolidó su imagen pública como un dirigente cercano a las necesidades populares.
Al hacer un balance de la colecta, Perón destacó la magnitud de la solidaridad demostrada por la sociedad argentina: "Esta suma, que pasa de los 33 millones de pesos, puede muy bien motivar el orgullo de todos los argentinos, porque en la elevada cifra está contenida la honda emoción de humildes y pudientes, de viejos y jóvenes, de mujeres y niños que por iguales han sentido en carne propia la enorme desgracia de nuestros hermanos de San Juan".
Durante uno de los festivales benéficos organizados para recaudar fondos, realizado en el Luna Park, Perón conoció a una joven actriz y locutora llamada Eva Duarte. Aquel encuentro marcó el inicio de una relación personal y política que tendría un papel central en la historia argentina. Nacida en Los Toldos en 1919, la futura "Evita" atravesó una infancia signada por las dificultades económicas.
Cuando tenía ocho años, su padre falleció en un accidente de tránsito y, debido a que su madre no era su esposa legal, la familia quedó excluida de la herencia. Con cinco hijos a cargo, su madre debió afrontar sola una situación muy difícil. A los 15, Eva se trasladó a Buenos Aires con la intención de abrirse camino en el mundo artístico. Para comienzos de la década de 1940 ya había alcanzado notoriedad como actriz de cine y figura de los radioteatros.
La popularidad de Perón crecía, pero también aumentaban las resistencias. Sectores empresariales, dirigentes opositores y parte de las Fuerzas Armadas observaban con preocupación el avance de sus políticas laborales. El 13 de octubre de 1945 fue obligado a renunciar a sus cargos y poco después detenido en la Isla Martín García.
Lo que ocurrió a continuación cambió la historia argentina. El 17 de octubre, un tsunami de trabajadores provenientes de fábricas y barrios obreros se movilizó hacia Plaza de Mayo para exigir su liberación. La presión popular obligó al gobierno a negociar. Esa misma noche, Perón habló desde el balcón de la Casa Rosada y selló una alianza política con el movimiento obrero que perduraría durante décadas.
Ante una Plaza de Mayo colmada, pronunció una de las frases más recordadas de aquella jornada: "Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores. Siempre he sentido una enorme satisfacción; pero desde hoy sentiré un verdadero orgullo de argentino. Únanse, sean hoy más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa Patria, la unidad de todos los argentinos".
El discurso terminó de consolidar el vínculo entre Perón y los trabajadores movilizados, que desde entonces se transformaron en la principal base de sustentación política del movimiento que comenzaba a tomar forma.
Sin una estructura partidaria propia, construyó una coalición integrada por el Partido Laborista, sectores del radicalismo yrigoyenista, sindicatos, parte del Ejército y la Iglesia. Del otro lado se conformó la Unión Democrática, integrada por radicales, socialistas, comunistas y conservadores.
El 24 de febrero de 1946 se realizaron las elecciones presidenciales. Después de 18 años sin comicios plenos, la fórmula Perón-Hortensio Quijano obtuvo el 52% de los votos y se impuso por más de 280 mil sufragios de diferencia.
Industrialización, justicia social y ampliación de derechos: los hitos de Perón
La primera presidencia de Perón estuvo guiada por una idea central: construir una alianza entre el capital y el trabajo bajo la conducción del Estado. El objetivo era impulsar el desarrollo industrial, ampliar el mercado interno y mejorar las condiciones de vida de los sectores populares.
Durante los primeros años de gestión, el contexto internacional favoreció la implementación de ese proyecto. Las reservas acumuladas durante la Segunda Guerra Mundial permitieron financiar una serie de transformaciones económicas de gran escala.
El Primer Plan Quinquenal se convirtió en la principal herramienta para orientar el desarrollo nacional. La estrategia apuntaba a reducir la dependencia del modelo agroexportador y consolidar una economía industrial capaz de generar empleo y consumo.
Un instrumento clave fue el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI), organismo encargado de intervenir en el comercio exterior. A través de él, el Estado captaba parte de las ganancias provenientes de las exportaciones agropecuarias para financiar obras públicas e impulsar la industria nacional.
En paralelo, avanzó un proceso de nacionalizaciones que modificó la estructura económica del país. El Banco Central pasó a control estatal. También fueron nacionalizados los ferrocarriles, las compañías telefónicas, empresas de gas, puertos y otros servicios considerados estratégicos para el desarrollo nacional.
Años más tarde, el propio Perón contaría que la compra de los ferrocarriles británicos fue producto de una extensa negociación encabezada por Miguel Miranda. Según relató, Inglaterra pretendían inicialmente una cifra cercana a los 10.000 millones de pesos, pero el gobierno logró reducir significativamente el monto hasta cerrar la operación por poco más de 2.000 millones.
También destacó que el acuerdo incluyó miles de propiedades vinculadas a la red ferroviaria y aseguró que la adquisición pudo financiarse sin afectar las cuentas públicas. "Los ferrocarriles los compramos prácticamente sin plata. Los pagamos con trigo almacenado en los depósitos subterráneos esperando que subiera el precio del trigo. Nos quedamos con todos los ferrocarriles y 26 mil propiedades ¿Y cómo pagamos? Como decía Miranda lo compramos con papelitos", resumió al reivindicar una negociación que consideraba una de las más exitosas de su gestión económica.
La expansión industrial requirió importantes inversiones en infraestructura. Se construyeron centrales energéticas, se fortaleció la industria siderúrgica y se promovió el desarrollo aeronáutico. Además, nacieron empresas emblemáticas como Aerolíneas Argentinas y la Flota Mercante del Estado.
El crecimiento económico estuvo acompañado por una fuerte expansión de las políticas sociales. Los salarios registraron aumentos significativos y millones de trabajadores accedieron por primera vez a bienes y servicios antes reservados para sectores de mayores ingresos.
La construcción de viviendas populares avanzó a gran escala. Se levantaron más de 200 mil viviendas destinadas a familias trabajadoras. Paralelamente, se inauguraron miles de escuelas y centros sanitarios en todo el país.
La educación ocupó un lugar destacado dentro del proyecto peronista. Se estableció la gratuidad universitaria, se ampliaron las matrículas secundarias y terciarias y se impulsó la creación de nuevas facultades e instituciones científicas como el Conicet.
La salud pública experimentó una expansión sin precedentes. La creación de hospitales, policlínicos y centros asistenciales multiplicaron la cobertura estatal. Al mismo tiempo, los sindicatos fortalecieron sus propias redes de atención médica y recreación para los trabajadores.
En el plano político, uno de los hitos más importantes fue la reforma constitucional de 1949. La nueva Carta Magna incorporó los derechos del trabajador al texto constitucional, reforzó el papel social del Estado y habilitó la reelección presidencial.
Sin embargo, hacia fines de la década una serie de acontecimientos internacionales comenzaron a poner freno sobre el crecimiento económico. Con el pretexto de reconstruir la Europa de la postguerra, y con el real objetivo de detener el avance del comunismo, Estados Unidos lanza el Plan Marshall a través del cual compra y dona alimentos a sus aliados, lo que provoca el derrumbe de los precios internacionales. A este plan se suma un deliberado boicot a los productos argentinos y una serie de sequías afectaron el ingreso de divisas. La inflación comenzó a crecer y la situación económica se volvió más compleja.
El voto femenino, la reelección y los últimos días de Evita
Mientras Perón consolidaba su liderazgo político, Eva Perón se transformaba en una figura central del movimiento. Su cercanía con los sectores populares, su intensa actividad social y su capacidad de movilización la convirtieron en una dirigente de enorme influencia.
A través de la Fundación Eva Perón impulsó una amplia red de asistencia social que incluyó la creación de hospitales, escuelas, hogares de tránsito y programas de ayuda directa para familias vulnerables. Su concepción de la ayuda social estaba asociada a la idea de justicia social y no a la beneficencia tradicional.
Uno de sus mayores logros fue la conquista de los derechos políticos de las mujeres. Gracias a su impulso, en 1947 se aprobó la ley de sufragio femenino. Por primera vez, las argentinas podían votar y ser elegidas para cargos públicos.
Posteriormente organizó el Partido Peronista Femenino, una estructura política que permitió la incorporación masiva de mujeres a la actividad partidaria.
En 1951, mientras el país se preparaba para una nueva elección presidencial, Evita enfrentaba una batalla silenciosa contra el cáncer de útero. Pese al deterioro de su salud, la CGT y numerosos sectores del peronismo impulsaron su candidatura a la vicepresidencia.
El 22 de agosto de ese año, una multitud se reunió en la avenida 9 de Julio durante el histórico Cabildo Abierto del Justicialismo para reclamar la fórmula Perón-Eva Perón, idea resistida por sectores eclesiásticos y castrenses. La expectativa fue enorme, pero nueve días más tarde anunció por cadena nacional que renunciaba a esa posibilidad.
"Quiero comunicar al Pueblo Argentino mi decisión irrevocable y definitiva de renunciar al honor con que los trabajadores y el pueblo de mi patria quisieron honrarme en el histórico cabildo abierto del 22 de agosto. Ya en aquella misma tarde maravillosa, que nunca olvidarán ni mis ojos ni mi corazón, yo advertí que no debía cambiar mi puesto de lucha en el Movimiento Peronista por ningún otro puesto. Desde aquel momento, después de aquel diálogo entre mi corazón y mi pueblo, he meditado mucho en la soledad de mi conciencia y reflexionando fríamente he tomado mi propia decisión en forma irrevocable y definitiva, presentada ya ante el Consejo Superior del Partido Peronista y en presencia de nuestro jefe supremo el general Perón", expresó Evita en cadena nacional.
Finalmente las elecciones se realizaron el 11 de noviembre de 1951 y marcaron otro hecho histórico: fueron los primeros comicios presidenciales con participación femenina. Perón obtuvo una victoria contundente con el 62% de los votos.
Desde una cama de hospital, Eva Perón emitió aquel día el que sería el único voto de su vida. El 4 de junio de 1952, durante la ceremonia de asunción del segundo mandato presidencial, apareció por última vez en público. Su imagen reflejaba el avance irreversible de la enfermedad.
Menos de dos meses después, el 26 de julio de 1952, la noticia de su muerte conmocionó al país. Millones de personas participaron de las despedidas y homenajes a quien ya era considerada una figura fundamental del peronismo.
últimas noticias
Para disfrutar el sol y el aire libre: así es la escapada bonaerense destacada para un fin de semana
Hace 15 minutosSierras, arroyos y calles tranquilas: este es el pueblo destacado de Córdoba para visitar
Hace 20 minutosProyectan un menor crecimiento de la economía durante este año y un incremento inflacionario
Hace 35 minutosMedio Oriente: Israel y Líbano acordaron una tregua bajo una condición clave
Hace 39 minutosCrisis económica: la producción automotriz cayó más de 20% en mayo
Hace 43 minutos