24 de marzo: memoria e identidad en tiempos difíciles

Ante un Gobierno abiertamente negacionista y un crecimiento abrupto de la violencia política, es importante dar el debate y recuperar la historia de lucha, resistencia y conquistas sociales del pueblo argentino.

Este 24 de marzo tiene una particularidad: hay un Gobierno que es abiertamente negacionista y un crecimiento abrupto de la violencia política. "Matar a los zurdos", "eliminar a los peronchos", "aniquilar a las feminazis" son parte de un repertorio que vemos todos los días.

Se inundan las redes sociales con imágenes de Falcon verde, con Videla y el rayo reorganizador; se ridiculiza a los "zurdos empobrecedores" y a las Madres y se reivindica la dictadura militar. No es casualidad. Los gobiernos reaccionarios siempre quieren despojar de la memoria y de la identidad a los pueblos. Quieren que se desconozca esta rica historia que tiene el pueblo argentino en materia de lucha, resistencia, rebeldía y conquistas sociales.

Por supuesto que un pueblo sin memoria, sin identidad, es un pueblo que es incapaz de poder defender su soberanía, sus recursos, y de plantarse cuando hay políticas de ajuste. Por eso es necesario recuperar estos dos conceptos: memoria e identidad.

Hablemos de la memoria, de alguna de sus características principales. La memoria es un pasado que se hace presente. No es lineal, va cambiando a medida que se la recupera en las distintas etapas históricas. Por lo tanto, la memoria siempre está en disputa porque depende de los significados que le van dando las distintas generaciones a lo largo del tiempo.

Ahora hablemos de identidad. Implica un sentido de pertenencia, implica que tengo algo en común con el otro. Por lo tanto, es todo lo contrario al individualismo, es decir, saber que con el resto, con los otros grupos, con las otras personas, también tenemos algo en común. Un pueblo sin identidad es un pueblo triste, es la disolución nacional. Es como arrojar un vaso al piso que estalla por mil partes, se fragmenta y deja de estar ese hilo que las unía. Un pueblo así, por lo tanto, es mucho más fácil de dominar.

Por eso este 24 de marzo recordamos la lucha de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo y renovamos nuestro compromiso con la democracia, pero sobre todo debatimos. Para enfrentar al negacionismo es importante dar el debate político y recuperar esas luchas del pasado, porque los genocidios buscan la eliminación física de las personas pero también simbólica, es decir, lo que representaban esas víctimas. Y no hay mejor forma de combatirlo que poniendo en discusión esas ideas, poniéndolas en valor y politizándolas.

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