El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) confirmó un aumento del 0,6% de la actividad económica según el indicador EMAE, el cual es una variable proxy de la evolución del Producto Bruto Interno (PBI), lo cual confirmaría las proyecciones de aumento de entre el 5% y el 6% para el 2022.
Alberto Fernández había advertido sobre los problemas del crecimiento. Esto es verdad, debido al conflicto crónico de falta de dólares. Es que cuando el PBI se incrementa, hay una dependencia de las importaciones y, en un contexto en el que las reservas del Banco Central escasean, se empiezan a generar tensiones.
El rebote se está dando en todos los sectores de la actividad productiva, por lo que es esperable que la aceleración de precios empiece a pasar factura en los próximos meses. La dinámica inflacionaria erosiona las bases salariales, por lo que podrían bajar los niveles de consumo y se ralentice el ritmo de actividad, especialmente en los sectores en los que la paritaria no cubre los aumentos.
¿Cuál es el riesgo, entonces? Que Argentina se quede sin dólares. Por eso, lo que tiene que garantizar el BCRA y el Ministerio de Economía es acumular las reservas necesarias para darle sustentabilidad al proceso de crecimiento y que no se trunque la recuperación en este segundo año consecutivo de mejora en la actividad.