Hay que frenar la superinflación para evitar la hiperinflación

Existe un proceso de contagio entre los los capítulos del índice de precios. La inflación de junio fue de 5,3% y la comparación interanual alcanzó a 64%, la más alta en tres décadas.

La inflación de junio fue de 5,3%, impulsada por alimentos, salud y los gastos de vivienda, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). De esta forma, el primer semestre del año cerró con una variación de precios de 36,2% y la comparación interanual alcanzó a 64%, la más alta en tres décadas, superando la que se había producido en mayo.

Estamos ya en un escenario de superinflación, lo que el Gobierno debe tratar de evitar ahora es que se convierta en una hiperinflación, porque existe un proceso de contagio entre los los capítulos del índice de precios. Esto tiene una alta persistencia y cuesta romper la inercia inflacionaria.

Por delante queda un mes de julio complicado, porque seguramente la disparada del dólar blue tendrá un traspaso a precios significativo.

¿Qué tiene que hacer el Gobierno? Encontrar medidas para estabilizar, dado que no puede ir a un programa de shock ante la clara inestabilidad política.. Por eso es clave, al menos, que logre construir un dique de contención que aleje el riesgo de una hiperinflación.

El desafío pasa por anclar las expectativas en la posibilidad de alcanzar la cohesión política, ya que no puede anclar el tipo de cambio ni manejar una política distintas de las tasas de interés dado que el acuerdo con el FMI no lo permite.

Que toda la coalición de gobierno abrace un plan económico es vital, teniendo en cuenta que como vamos la inflación anual cerrará 2022 por arriba del 80% y hay riesgo de que trepe a los tres dígitos.