Ataque a Messi: por qué la derecha odia a las expresiones populares

Se dijo que era un Messi agresivo, vulgar y pendenciero. Las críticas llegaron de ciertos sectores nacionales e internacionales. La distancia que marcan las élites.

Antes y después del Mundial de Qatar sorprendió la ola de ataques a Lionel Messi y nos preguntamos ¿por qué la derecha odia tanto cualquier expresión popular?

Un claro ejemplo fue después del partido de la Selección argentina contra Países Bajos (antes llamado Holanda) con su gesto de las manos en sus orejas como el Topo Gigio o el ya famoso “Qué mirás, andá pa’ allá, bobo” se dijo que era un agresivo, que era vulgar, que era pendenciero. Las críticas llegaron de ciertos sectores nacionales e internacionales.



¿Por qué? De alguna manera, hay una derecha que quiere a un Messi sumiso y obediente, que no toleran a ese Messi que ayudó a las Abuelas de Plaza de Mayo a hacer la campaña para recuperar la identidad de los nietos y nietas apropiados.

Ese Messi también que en el 2019 denunciaba la corrupción en la Copa América, diciendo que estaban beneficiando a Brasil. Y tampoco este Messi que pone en discusión como está pensado hoy el sistema deportivo.

Pero, además de eso, hay algo más. Uno puede explicar que, por un lado, históricamente las élites buscan marcar distancia social de lo que sea popular ya que lo rechazan o lo ven como algo exótico.

A su vez, gran parte de nuestras élites tienen una mentalidad profundamente eurocéntrica o colonialista. ¿Qué significa? Que cuando la prensa europea critica a Messi, reproducen de forma mecánica esas críticas desde miradas eurocéntrica que supone que Europa es lo adelantado y que todos los países periféricos o latinoamericanos vendrían a ser países “atrasados”. Boaventura de Sousa Santos llamaba a esto como “monocultura”, pensar que la única cultura posible es la Europea.

La tercera es que se busca un operativo desánimo. Una sociedad desesperanzada, bajoneada o desmoralizada es una sociedad más permeable a los discursos de odio o agresivos, a estar pendientes a las agendas que promueven los sectores ultrarreaccionarios.

Por eso me quedo con la frase de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: "El lujo es vulgaridad".

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