El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó que el Pentágono usó las bombas GBU-57 para atacar las centrales nucleares de Irán, el primer despliegue operativo de este tipo de proyectiles diseñados específicamente para atacar búnkeres subterráneos.
Las GBU-57 también son conocidas como MOP, por las siglas en inglés para Massive Ordnance Penetrator (Penetradores de Artillería Masiva). Estados Unidos informó que 14 de estas bombas, cada una con un peso aproximado de 13.600 kilos, fueron lanzadas por siete bombarderos B-2 Spirit.
La Operación "Martillo de Medianoche" se desplegó este sábado contra las plantas nucleares iraníes de Fordow, Natanz e Isfahan, y el Pentágono la calificó como "un éxito abrumador". Las GBU-57 tienen una velocidad de impacto superior a los 1.000 km/h y pueden atravesar hasta 60 metros de roca, concreto u hormigón.
Estados Unidos decidió usarlas por primera vez en esta operación para atacar las instalaciones subterráneas iraníes, ya que tienen una capacidad de penetración 10 veces superior a la de las bombas antibúnker tradicionales y cargan unas ocho veces más material explosivo.
Bombardero nuclear B-2 Spirit
Los misiles GBU-57 fueron arrojados por bombarderos B-2 Spirit.
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El misil mide unos 6 metros de largo y tiene varias antenas GPS a lo largo del fuselaje para poder modificar su orientación durante el descenso, lo que garantiza su precisión. Además, el sistema de fusibles optimiza el momento de la detonación para causar el máximo daño estructural.
Al mismo tiempo que los bombarderos arrojaban las GBU-57, un submarino estadounidense ubicado en la zona de responsabilidad del Comando Central lanzó más de dos docenas de misiles crucero Tomahawk para neutralizar la infraestructura de superficie en Isfahan.
En total, la operación coordinada incluyó más de 125 aeronaves, entre ellas cazas avanzados de cuarta y quinta generación, aeronaves cisterna para reabastecimiento en vuelo y aeronaves dedicadas a inteligencia y vigilancia.