Yaël Braun-Pivet, hasta la semana pasada ministra de Ultramar del mandatario Emmanuel Macron, fue elegida este martes como presidenta de la Asamblea Nacional (Cámara baja) de Francia, la primera mujer en ostentar el cargo.
Yaël Braun-Pivet, hasta la semana pasada ministra de Ultramar del mandatario Emmanuel Macron, fue elegida este martes como presidenta de la Asamblea Nacional (Cámara baja) de Francia, la primera mujer en ostentar el cargo.
"Por primera vez en su historia, una mujer presidirá la Asamblea Nacional. Felicidades, estimada Yaël Braun-Pivet", tuiteó el ministro de Relaciones con el Parlamento, Olivier Véran, antes del anuncio oficial del resultado de la votación.
Braun-Pivet es una antigua socialista que entró al partido de Macron en 2016 y es relativamente novata en la legislatura. Fue elegida por voto secreto, obteniendo más votos que los candidatos de partidos de rivales.
Su elección en segunda vuelta y después que los diputados de extrema derecha decidieran no participar, augura las dificultades que la alianza centrista de Macron enfrentará para aprobar sus leyes, tras perder la mayoría absoluta en las legislativas de junio.
Con al menos 245 de los 577 escaños de la Asamblea, Macron tendrá complicado aplicar su programa liberal y reformista si no logra convencer a los partidos de la oposición, que por el momento descartaron sumarse a su gobierno o un acuerdo global de legislatura.
"Los franceses nos exigen que trabajemos juntos, que debatamos en lugar de pelearnos", afirmó Braun-Pivet en su primer discurso al asumir el cargo, informó la agencia de noticias AFP.
La elección de Braun-Pivet sigue los pasos de muchos países en el mundo que desde 1927 escogieron a una mujer al frente de una cámara.
Olga Rudel-Zeynek se convirtió ese año en la líder del Bundesrat en Austria, la única antes de la Segunda Guerra Mundial. Después llegó Dinamarca (1950), Hungría (1963), Uruguay (1963), Alemania (1972), Canadá (1972) y Argentina (1973), según datos de la Unión Interparlamentaria (UIP).
Braun-Pivet dirigirá un cámara donde el porcentaje de diputadas se redujo del 38,8% al 37%, situando a Francia en 7º lugar respecto a la paridad en la Unión Europea (UE). Ninguna mujer presidió por ahora el Senado (Cámara alta) francés.