Una nueva jornada de protestas sacudió este jueves a Bolivia luego de que campesinos, mineros y sectores indígenas denunciaran una fuerte represión policial en las inmediaciones de la Plaza Murillo, en La Paz, donde se encuentra el Palacio de Gobierno.
Los manifestantes reclamaron la renuncia del presidente Rodrigo Paz y acusaron al Gobierno de “traicionar” las promesas realizadas durante la campaña electoral.
La movilización reunió a columnas de campesinos y trabajadores mineros llegados desde distintos puntos del país. Según los testimonios recogidos en el lugar, la protesta comenzó de manera pacífica, con banderas bolivianas y wiphalas, mientras los participantes reclamaban “una Bolivia más justa e igualitaria”.
“Venimos en paz, no venimos a atentar al gobierno. Estamos hartos de que nos gobiernen. Nosotros lo pusimos ahí y también nosotros vamos a sacarlo”, expresó uno de los manifestantes mientras avanzaba junto a un grupo de campesinos hacia el centro político de la capital.
La tensión aumentó cuando efectivos policiales desplegados en los accesos a la Plaza Murillo comenzaron a lanzar gases lacrimógenos para impedir el avance de los manifestantes. Las imágenes mostraron corridas, columnas dispersándose y personas afectadas por el gas.
“Tiran gas a los campesinos. Miren la nube de gas lacrimógeno”, denunció una mujer en medio de la protesta, mientras otros participantes aseguraban que la movilización no había registrado incidentes violentos antes de la intervención policial.
Los manifestantes también cuestionaron con dureza las políticas del Gobierno y denunciaron que las medidas económicas fueron impuestas “a puro decretazo”, sin consultar a los pueblos originarios ni a los sectores rurales.
“Este gobierno no consulta a los pueblos indígenas originarios. Esa es la molestia. Dicen que somos pagados, pero acá hay comerciantes, campesinos y trabajadores del campo”, sostuvo otro de los presentes en diálogo con Adrián Salonia
Durante la protesta, varios participantes apuntaron además contra los medios de comunicación bolivianos, a los que acusaron de no reflejar lo que ocurre en las calles. “La prensa nacional es comprada, no muestra la verdad”, reclamaron.
En distintos momentos de la jornada, las fuerzas de seguridad reforzaron el operativo alrededor de la sede de Gobierno con varios cordones policiales para impedir que los manifestantes ingresaran a la Plaza Murillo. A pesar de los gases y la represión denunciada, un grupo de campesinos permaneció en la zona y aseguró que no abandonará la protesta.
“Nosotros votamos a este gobierno y nos traicionó”, afirmó otro manifestante, mientras continuaban las detonaciones y el despliegue policial en las calles cercanas al Palacio de Gobierno.
Apenas algunos minutos después de pasado el enfrentamiento en la vía pública, el conflicto comenzó a disiparse poco a poco. Ya se trata de la segunda semana de protestas y bloqueos en gran parte de las rutas y accesos del país.
Crisis en Bolivia: cuatro muertos por la falta de atención en los hospitales
Un niño de 12 años murió en Bolivia luego de que una ambulancia que lo trasladaba de urgencia no pudiera avanzar debido a los bloqueos de rutas que afectan a distintas regiones del país. Con este caso, ya son cuatro las personas fallecidas por situaciones relacionadas con las protestas, según informó el Ministerio de Salud boliviano.
El menor había sido derivado desde un hospital de Llallagua, en el norte del departamento de Potosí, hacia la capital departamental para recibir atención especializada. Sin embargo, las obstrucciones en las carreteras obligaron al vehículo sanitario a modificar el recorrido y dirigirse hacia Oruro. El niño murió durante el trayecto.
A través de un comunicado, el Ministerio de Salud expresó sus condolencias a la familia y remarcó que “la vida está por encima de cualquier conflicto”. Además, volvió a reclamar la habilitación de corredores humanitarios para garantizar el paso de ambulancias y el acceso a atención médica urgente.
Janet, una ciudadana boliviana, habló con el periodista Adrián Salonia directo desde Bolivia para C5N y expresó su preocupación por el estado de los hospitales: "Hay Comité de Emergencias que se están abriendo en los hospitales públicos bolivianos. No, la situación es terrible aquí en Bolivia, ¿no? Porque deberían dar prioridad a los hospitales".
Protesta Bolivia mayo 2026 AP Freddy Barragan
La Policía de Bolivia reprimió a los manifestantes el último sábado.
AP | Freddy Barragan
"Supuestamente hay ayuda del gobierno argentino que está trayendo aviones Hércules, pero no se ve esa ayuda. Aquí ya se están suspendiendo, como dicen, las operaciones, no hay oxígeno. Lo que preocupa es eso, las personas más necesitadas o las que sufren más, ¿no?", comentó.
La crisis se desarrolla en medio de protestas y cortes de rutas impulsados desde hace más de dos semanas por sindicatos campesinos aimaras, organizaciones sociales y sectores afines al ex presidente Evo Morales. Los manifestantes exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Las protestas comenzaron en La Paz, pero en los últimos días se extendieron a las ciudades de Oruro, Cochabamba, Santa Cruz, Potosí y Chuquisaca. Los bloqueos provocaron complicaciones en el abastecimiento de alimentos, combustible y suministros médicos, incluido oxígeno medicinal, especialmente en La Paz y la ciudad vecina de El Alto.
La Cámara Nacional de Industrias de Bolivia estimó pérdidas superiores a los u$s600 millones de dólares para el sector productivo debido a la paralización del transporte y la actividad comercial. Frente al agravamiento de la situación, el Gobierno boliviano, la Defensoría del Pueblo y la Iglesia Católica reiteraron el pedido a los manifestantes para que permitan el funcionamiento de corredores humanitarios destinados al traslado de ambulancias, medicamentos, alimentos y combustible.