La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) enviará dentro una sonda los nombres de cualquier persona del mundo. Mediante la iniciativa "Mensaje en una botella", el organismo dirigirá una misión a la luna Europa con el objetivo de poder estudiar el océano oculto bajo su superficie.
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La propuesta se puede encontrar en el sitio web oficial Europa.nasa.gov, en el cual se explica cómo viajará el nombre junto a un poema de la reconocida poeta estadounidense Ada Limón.
Desde la agencia explicaron que "el poema conecta los dos mundos acuáticos: la Tierra, que anhela extender la mano y comprender qué hace que un mundo sea habitable, y Europa, que espera con secretos aún por explorar".
La campaña es una colaboración entre la NASA, el Poeta Laureado de Estados Unidos y la Biblioteca del Congreso, para unir la ciencia y el arte.
Los participantes que se grabarán en microchips montados en la nave espacial. Juntos, el poema y los nombres viajarán 1.800 millones de millas en el viaje de Europa Clipper al sistema de Júpiter.
Sin embargo, la nave Europa Clipper se lanzará desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA en octubre de 2024 y, para 2030, estará en órbita alrededor de Júpiter.
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Este gráfico ilustra la ubicación de la placa de la bóveda, vista aquí como un triángulo dorado, en la nave espacial Europa Clipper. Crédito: NASA/JPL-Caltech
Crédito: NASA/JPL-Caltech
Cómo es el poema que la NASA enviará a la luna Europa
Elogio al misterio: un poema para la astronave Europa, por Ada Limón
Arqueados bajo la tela nocturna teñida
de una expansividad negra, señalamos
los planetas que conocemos, fijamos
sueños apresurados a los astros. Desde la tierra,
leemos el firmamento como si fuese un libro infalible
que cubre el universo, experto y evidente.
Aún así, nuestro cielo encubre misterios;
la canción de la ballena, la ave que gorjea
su canto desde la rama de un árbol sacudido por el viento.
Somos criaturas de asombro persistente,
curiosas ante la belleza, la hoja y la flor,
ante el duelo y el placer, el sol y la sombra.
Y lo que nos une no es la oscuridad,
ni la distancia fría del espacio, sino
la ofrenda del agua, cada gota de lluvia,
cada arroyo, cada latido del pulso, cada vena.
Oh segunda luna, nosotres, también, somos
de agua, de mares vastos que invitan.
Nosotres, también, estamos hechos de maravillas, de amores
grandes y ordinarios, de mundos invisibles y diminutos,
del menester de lanzar un llamado por las tinieblas.