En los Países Bajos, los cines, teatros y museos se convirtieron en peluquerías en protesta por las restricciones contra el Covid-19, ya que mientras los peluqueros pueden abrir sus locales para atender al público los espacios culturales están cerrados.
La singular protesta se desarrolló en 70 teatros, museos y salas de conciertos que ofrecieron servicios de peluquería, estética y gimnasia, todas actividades habilitadas en pandemia: "Queríamos que comprendieran que una visita al museo es segura y que deben estar abiertos", indicaron dos peluqueros enmascarados en el escenario de un teatro.
Los manifestantes insistieron en que "ir al teatro e ir al cine es muy seguro siempre que se cumplan los protocolos" y así reclamaron contra las medidas sanitarias que mantienen cerradas las salas desde mediados de diciembre, a partir de la propagación del coronavirus con la variante Ómicron.
Estas acciones llegaron hasta el Museo Van Gogh, en Holanda, que operó como un centro de belleza, con cuatro estilistas que cortaban el pelo y le pintaban las uñas a sus clientes frente a cuadros icónicos. al tiempo que dos barberos hacían lo propio sobre el escenario del Real Concertgebouw, una sala de conciertos de Ámsterdam, contra las decisiones de los gobiernos ante los contagios que no bajan.
Países Bajos tuvo esta semana un promedio de 40 mil contagios diarios. Desde que comenzó la pandemia, el país acumula más de 3.800.000 casos registrados y 21.689 muertes por la enfermedad.