Hay pocos clubes en el mundo como Palestino de Chile, con estadios destinados a albergar partidos de fútbol pero también a ser un símbolo de toda una comunidad, a servir como estandarte de una causa política. En el país trasandino habita la mayor cantidad de palestinos fuera de Palestina, una historia singular y curiosa que Diego Khamis, secretario general de la institución, relató en diálogo con el periodista Pedro Brieger.
"Hubo una emigración a finales de 1.800 y un boom muy grande posterior a la Primera Guerra Mundial. Cuando la comunidad palestina cristiana estaba bajo el dominio del imperio turco otomano, muchos cristianos fueron obligados a ir al Ejército, se niegan y deciden emigrar", señaló Khamis.
El otro motivo trascendental fue la creación del Estado de Israel en 1948. Aunque por qué tantos palestinos eligieron Chile como destino es un enigma. "Empieza a llegar gentes de tres localidades principalmente. Y no fue focalizada, hay palestinos desde el norte hasta el lugar mas remoto del sur. De hecho hay mas cristianos palestinos en Chile que en Palestina misma. Se integraron muy bien a la sociedad. por eso hay un dicho muy popular que dice que aquí 'para que un pueblo sea pueblo tiene que tener un sacerdote gordo, un carabinero pelado y un palestino comerciante'".
Pero además, la creación del club Palestino tenia un condimento político. "Todo lo que tenga este nombre tiene algo de político, porque lo relevante es mantener viva la llama palestina. Necesitamos de la comunidad internacional y la solidaridad internacional, hay un trabajo fuerte para reivindicar los legítimos derechos palestinos y se espera también que el gobierno de Chile tenga una posición clara sobre esas reivindicaciones".
Khamis recuerda que cuando se funda el club el los años '20 era una institución amateur y se profesionaliza tras el fin de la Segunda Guerra porque un grupo de jóvenes "En Palestina nos están borrando del mapa, nosotros tenemos que ponerla en el mapa. Siendo profesionales al menos vamos a aparecer todas las semanas en los diarios".
Pero la anécdota que mejor grafica el sentimiento cuenta que al primer presidente del club le propusieron cambiarle el nombre a la institución a cambio de una importante cantidad de dinero, pero se negó. "La gracia es que se llame Palestino", fue su respuesta.